El tablero político nacional acelera sus tiempos. A dos años de las elecciones generales del 2028, ocho referentes ya han hecho públicas sus intenciones de competir por la Presidencia de la República. El oficialismo, la disidencia del Partido Colorado y los principales bloques de la oposición perfilan sus piezas para la sucesión en el Palacio de López, con el ojo puesto en el primer examen clave: las elecciones municipales del 4 de octubre de 2026.
En el Partido Colorado (ANR), el escenario se polariza entre el proyecto de continuidad institucional y las corrientes de contrapeso interno.
El vicepresidente Pedro Alliana (Honor Colorado) fue uno de los primeros en oficializar sus pretensiones. Cuenta con el respaldo político del presidente de la ANR, Horacio Cartes, del mandatario Santiago Peña y del músculo territorial del movimiento oficialista.
El exministro de Obras Públicas, Arnoldo Wiens (Fuerza Republicana) retorna al ruedo como la principal figura del abdismo, respaldado por el exmandatario Mario Abdo Benítez y el diputado Daniel Centurión.
Además, la senadora Lilian Samaniego (Movimiento Independiente Colorado) confirmó sus intenciones de buscar la conducción del país, apuntando a convertirse en la primera mujer en ejercer la Presidencia de la República.
El panorama opositor
En la oposición, la articulación de una chapa de consenso genera fuertes debates sobre la representatividad y los liderazgos. En este escenario, el PLRA busca recuperar el protagonismo que históricamente tuvo en la disputa presidencial y ya no está dispuesto a ceder la conducción del bloque opositor al denominado “tercer espacio”.
El liberalismo apunta a presentar candidaturas propias para pugnar por la Presidencia y encabezar las listas en las elecciones generales de 2028. La estrategia coloca al partido frente a figuras de otros sectores opositores que también aspiran a liderar una eventual alianza para enfrentar al Partido Colorado.
El gobernador de Central, Ricardo Estigarribia (PLRA), oficializó su precandidatura con el respaldo de 18 diputados nacionales y 60 intendentes. Estigarribia ratificó que el partido liberal, por su estructura histórica, debe encabezar la chapa opositora.
Así también, el exintendente de Ciudad del Este, Miguel Prieto (Yo Creo), generó fricciones con la conducción liberal tras unas iniciales declaraciones donde minimizó el rol del PLRA. Tras el rechazo de dirigentes como el titular liberal Alcides Riveros, Prieto moderó su discurso y admitió que la oposición solo podrá llegar al poder mediante un frente unificado.
Igualmente, la exsenadora Kattya Gonzalez reiteró en diversos espacios su decisión de competir en el escenario presidencial para representar una alternativa de cambio.
Eduardo Nakayama y Celeste Amarilla, ambos parlamentarios, figuran en la lista de aspirantes de la oposición, manteniendo posturas críticas hacia el oficialismo y exigiendo procesos transparentes de selección interna.
El 4 de octubre: el examen previo obligatorio
A pesar de las tempranas proyecciones, todas las carpas coinciden en que la cita electoral del próximo 4 de octubre de 2026 marcará el mapa real de poder en los 263 municipios del país.
Por un lado, la ANR apunta a extender su dominio territorial en la mayoría de las intendencias y juntas municipales. Por el otro, el PLRA y las fuerzas del tercer espacio buscan conquistar más de 100 municipios para llegar al 2028 con votos en mano y capacidad de negociación. Los resultados de octubre serán determinantes para definir quién tendrá mayor peso dentro de la oposición y quién podrá reclamar la conducción de la eventual chapa presidencial.


