Estabilidad y coordinación, pilares que transformaron labor de la Contraloría

La actual gestión de la Contraloría presenta como su principal fortaleza la madurez institucional entre sus autoridades, un factor decisivo que permitió ordenar la casa, eliminar la burocracia en papel y afianzar la fiscalización del patrimonio público.

| Por La Tribuna
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El subcontralor Augusto Paiva resaltó la consolidación de un sistema de fiscalización preventivo y la madurez institucional de su conducción.

En el marco del proceso de evaluación de candidaturas en el Congreso Nacional para la conformación de las próximas ternas a autoridades del órgano contralor, la gestión actual de la Contraloría General de la República (CGR) resaltó los hitos de un período marcado por la modernización institucional y la estabilidad funcional.

Entre los principales avances técnicos, en entrevista con La Tribu 650 AM, el subcontralor Augusto Paiva destacó el proceso de digitalización integral de la institución a través de la implementación del sistema de expediente electrónico “Virtus”, plataforma que permitió migrar hacia un esquema de cero papel en las rendiciones de cuentas.

Este cambio tecnológico, según expuso, redujo la burocracia en el análisis de los estados financieros de ministerios, entes descentralizados, gobernaciones y municipios, fortaleciendo el cruce de datos automático con entidades como la DNIT y Contrataciones Públicas.

A esta herramienta se suma el portal digital de denuncias anónimas bajo la Dirección General de Integridad Pública, canal que permite a la ciudadanía aportar pruebas e imágenes sobre presuntas irregularidades en el uso de bienes del Estado de manera remota y segura.

Control concurrente y madurez institucional

Otro de los pilares de la gestión informó que ha sido la implementación del control concurrente o preventivo, aplicado de forma semanal a través de equipos auditores desplegados en las gobernaciones del interior del país, con especial énfasis en el seguimiento de programas clave como “Hambre Cero”.

El objetivo de este modelo es detectar inconsistencias en la ejecución de los recursos en tiempo real antes de que se consoliden los perjuicios patrimoniales.

En el plano de la institucionalidad, la conducción actual enfatizó el valor del trabajo coordinado y la ausencia de conflictos de competencia entre el contralor general y el subcontralor. Esta estabilidad interna, sumada al cumplimiento de los estándares internacionales de fiscalización, permitió a la CGR alcanzar una proyección inédita en el exterior, ocupando la presidencia de la Organización Latinoamericana y del Caribe de Entidades Fiscalizadoras Superiores (Olacefs).

Con miras al ciclo 2026-2031, la proyección institucional apunta a consolidar una Contraloría no solo punitiva, sino con un enfoque pedagógico que capacite a las administraciones locales en el correcto manejo de los fondos y fortalezca la transparencia administrativa de cara al contribuyente, refirió Paiva.

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