Frente a las especulaciones sobre una presunta competencia entre la Policía Nacional y la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) tras operativos consecutivos de ambas instituciones, el ministro del Interior, Enrique Riera , desmintió categóricamente cualquier roce o disputa interna con el titular de la cartera antidrogas, Jalil Rachid.
El secretario de Estado enfatizó que las fuerzas de seguridad operan bajo una directriz unificada dentro del Gabinete de Seguridad instalado desde el inicio del mandato del presidente Santiago Peña.
“No hay competencia; lo que hay es un trabajo coordinado y en equipo. El Estado usa toda su fuerza en diferentes formas y según la estrategia requerida para cada amenaza”, aseveró Riera este sábado tras el desfile por el aniversario de Asunción, al explicar la articulación entre las distintas agencias de control.
Despliegue táctico por capacidades
Para ilustrar la complementariedad entre los organismos de seguridad, Riera citó ejemplos de operativos de gran envergadura donde colaboran la Policía Nacional, las Fuerzas Armadas (FF.AA.), la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) y la SENAD.
En ese contexto, puso de relieve casos donde la Dirección de Antisecuestros de la Policía (DAS) trabaja a la par con el Batallón Militar en el terreno.
Así como intervenciones de alto impacto en centros penitenciarios o zonas rurales donde convergen unidades tácticas de la Policía, el Comando de Operaciones de Defensa Interna (CODI) y agentes antidrogas.
Tobilleras electrónicas pasaron la “prueba de fuego”
Por otro lado, el ministro confirmó que el nuevo sistema de monitoreo por tobilleras electrónicas pasó con éxito su primera prueba real. Esto ocurrió luego de que un procesado intentara cortar la correa del dispositivo con una sierra.
La alerta se activó de manera inmediata en el Video Wall del centro de monitoreo, permitiendo la rápida captura e intervención policial.
Ante el resultado positivo del sistema, Riera renovó su llamado al Poder Judicial y al Ministerio Público para masificar el uso de dispositivos electrónicos y agilizar el descongestionamiento de los penales:
“Tenemos más de 8.000 prisiones domiciliarias que son muy difíciles de controlar sin tecnología. Si no las monitoreamos con tobilleras, tendríamos que tener 8.000 policías parados frente a sus casas en lugar de estar persiguiendo a los delincuentes en las calles”, concluyó.

