En una entrevista exclusiva para Unicanal y El Trece concedida desde Mburuvicha Róga, el presidente de la República analizó los tres años de su gestión al frente del Poder Ejecutivo. En ese contexto, destacó que el ritmo de progreso actual del país no tiene precedentes: “Lo que nosotros vemos es que el ritmo de la mejora que hoy lleva adelante Paraguay a lo largo de 3 años no tiene comparación”, afirmó.
De acuerdo con los datos presentados por el mandatario, el índice de pobreza en el país descendió del 24% al 16%, lo que representa una reducción de ocho puntos porcentuales. Peña calificó esta disminución como un hito sin precedentes en la historia reciente de Paraguay, señalando que alcanzar métricas similares de desarrollo social a otros países de la región les tomó hasta una década de reformas.
Sobre el punto, Peña resaltó el momento de expansión que atraviesa el país, impulsado por el crecimiento económico, la generación de empleo, la baja de la pobreza y el progreso social. Si bien afirmó que la gestión no cae en el conformismo, subrayó la contundencia de las métricas.
“Eso no quiere decir que estemos satisfechos; muy por el contrario, estamos insatisfechos. Pero lo que no podemos negar son los datos claros, objetivos, observables y auditables, que son los que finalmente miden el rumbo hacia dónde vamos”, expresó.
Formalización del empleo, meta de contrataciones y grado de inversión
En materia de mercado laboral, el presidente subrayó que la formalización del empleo alcanzó un máximo histórico del 40%, impulsada por la dinamización del sector privado y la reducción del desempleo.
Al respecto, Peña señaló que si bien la ciudadanía percibe una mejoría, es natural que sus aspiraciones sean aún mayores. “Celebro eso; ojalá nunca lleguemos al punto donde el paraguayo diga que ya no quiere progresar. La gente cuestiona porque prometimos que íbamos a estar mejor, y hoy Paraguay está mucho mejor de lo que estaba en el 2023”, subrayó.
El mandatario reconoció que aún queda un tramo importante por recorrer en materia de ingresos y calidad de vida. “¿Quiere decir esto que todos están como quisieran estar? No. Todavía tenemos un largo camino y podemos hacer más”, afirmó.
Respecto a su compromiso de campaña de crear 500.000 puestos de trabajo, precisó que las estadísticas oficiales ya registran más de 240.000 nuevos ocupados, proyectando superar la meta inicial al término de su mandato.
En ese sentido, Peña enfatizó que el incremento del salario real vendrá de la mano de la inversión y la creación de empleos de calidad, proceso que, según sostuvo, se apoya en programas estructurales como Hambre Cero. “Niños mejor alimentados estarán mejor educados, podrán culminar el colegio o una formación técnica/universitaria y acceder a empleos con salarios más altos”, explicó.
Asimismo, Peña se refirió a la consecución del segundo grado de inversión otorgado por calificadoras internacionales de riesgo, afirmando que el reconocimiento responde al cumplimiento de parámetros técnicos, auditables y verificables a nivel global.
En relación con el esfuerzo colectivo para consolidar el desarrollo, el presidente instó a abandonar las posturas pesimistas y apostar al trabajo de largo plazo. “Tenemos que entender que el camino del progreso no conoce atajos ni golpes de suerte; requiere trabajo serio, consistente, continuo, compromiso y perseverancia”, remarcó Peña.
Igualmente, rechazó la visión fatalista sobre el futuro del país y reafirmó su postura sobre el potencial nacional: “Muy por el contrario a quienes decían que el infortunio se había apoderado del Paraguay, yo creo que Paraguay es un gigante que está empezando a despertar”, aseveró.
En ese marco, el jefe de Estado recordó que en su informe de gestión del pasado 1 de julio ante el Congreso formuló una proyección a largo plazo. “Si somos capaces de sostener lo que hicimos en estos tres años y mantenemos este ritmo de crecimiento y desarrollo, en una generación, en 30 años, Paraguay va a ser el país más desarrollado de América y uno de los más desarrollados del mundo”, sentenció.


