El senador oficialista Gustavo Leite lanzó duras críticas hacia la burocracia y la falta de agilidad de la Administración Nacional de Electricidad (Ande), advirtiendo que el modelo monopolista actual pone en riesgo el futuro energético del país.
En entrevista con La Tribu 650 AM, el legislador sostuvo que la empresa estatal debe cambiar su chip institucional y permitir que el sector privado asuma el desarrollo de nuevas fuentes de generación eléctrica.
Leite argumentó que la lentitud en los procesos administrativos frena proyectos de gran escala que buscan instalarse en Paraguay, mientras se destinan importantes bloques de energía a actividades de menor impacto socioeconómico como la minería de criptomonedas.
“La Ande tiene que sacarse de la cabeza que va a ser el monopolio para siempre. Que se quede con la generación de Itaipú, Yacyretá y Acaray, que sea eficiente ahí, pero que deje que el sector privado haga el resto de las inversiones. Si no tomamos decisiones ahora, en pocos años nos vamos a lamentar porque las empresas se van a ir ante la falta de potencia”, aseveró el parlamentario.
El parlamentario cuestionó la asimetría en la distribución energética actual, señalando que mientras el sector de las criptomonedas consume cerca de 1,3 gigavatios (GW), el equivalente a casi dos turbinas de Itaipú, sin generar una masa crítica de empleos ni impuestos relevantes, proyectos industriales de origen estadounidense con intenciones de invertir hasta 1,5 GW tropiezan con trámites burocráticos que tardan años.
Para agilizar el mercado, Leite propuso un esquema dinámico de licitación y compra directa que contemple el sinceramiento de costos; es decir, que la Ande defina con claridad la tarifa real de compra y venta según horarios pico. Además de licitaciones por bloque, y en ese contexto, propone establecer requerimientos puntuales de potencia (ej. 200 MW por zona) y comprar al privado que ponga la mejor tarifa.
Así como inversión privada obligatoria, esto a los efectos de exigir a las grandes industrias electrointensivas que, tras un período inicial de consumo, inviertan en nuevas fuentes renovables (como energía solar) para vender el excedente a la red pública.
La lección de Río Tinto Alcán
Para ilustrar su postura sobre las condiciones a inversionistas extranjeros, el senador recordó una anécdota de la administración de Horacio Cartes en 2013 ante el proyecto de Río Tinto Alcán, empresa minera con sede en Canadá.
“Se les dijo son bienvenidos, con estándares ambientales de primer nivel, pero la energía será a costo más un margen, queremos 10.000 empleos y en 10 años deben invertir en energía para devolverle a la Ande lo que consumieron. Al día siguiente se fueron. A quienes vienen a usar la energía de la gente hay que exigirles que también inviertan en el futuro energético del país”, concluyó.


