El reciente escándalo en el Partido Liberal refleja la profunda confusión en la que se debate la oposición. Mientras la nueva conducción partidaria aboga por la unidad y busca reorganizar las filas internas, el bochornoso cruce verbal entre dos conocidos senadores en pleno Directorio dejó al descubierto la crispación y las fracturas que paralizan al sector.
El último encuentro del Directorio del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) derivó el pasado miércoles en un nuevo escándalo político tras un caldeado cruce verbal entre los senadores Celeste Amarilla y Dionisio Amarilla. El enfrentamiento, registrado en video por los presentes, incluyó gritos de alto calibre e insultos personales en pleno recinto partidario.
El incidente se desencadenó durante el debate sobre los juzgados electorales, cuando la legisladora cuestionó a los referentes que actúan alineados al oficialismo, señalando directamente a Dionisio Amarilla y su sector.
La tensión escaló rápidamente cuando el legislador reaccionó a las acusaciones mientras se retiraba del salón de reuniones. Entre descalificativos de un lado y otro, Dionisio Amarilla le gritó “perra” y “ladrona” a su par, quien respondía llamándole “vendido”.
El hecho generó momentos de tensión entre las autoridades y convencionales presentes en la sede liberal, evidenciando las profundas fracturas internas y la crispación política que atraviesa la principal fuerza de oposición respecto a la postura que deben asumir sus representantes ante el Gobierno nacional.
Este episodio se da en medio de las acciones impulsadas por la nueva conducción partidaria. Desde el inicio de su administración, el titular del PLRA, Alcides Riveros, convocó a toda la dirigencia partidaria a iniciar la etapa de organización electoral y afirmó que el PLRA debe llegar unido, preparado y con presencia en todo el territorio.
Al referirse al funcionamiento interno del PLRA, Riveros aseguró que aprendió de los errores y afirmó que está dispuesto a escuchar y dialogar. A su vez, reiteró que su propósito es consolidar un partido organizado y unido.
El incidente refleja la profunda confusión en la que se debate la oposición. Mientras la nueva conducción partidaria aboga por la unidad y busca reorganizar las filas internas, el bochornoso cruce verbal entre dos conocidos senadores en pleno Directorio dejó al descubierto la crispación y las fracturas que paralizan al sector.


