En diálogo con La Tribu 650 AM, el analista calificó de «tibia» la respuesta del canciller Rubén Ramírez Lezcano y sostuvo que el Gobierno debió reaccionar con mayor firmeza y celeridad ante el agravio a la memoria histórica.
Para Paz Castaing, los dichos del mandatario brasileño no responden a un error casual, sino a una maniobra calculada dentro de su contexto político interno.
“Es perversa la historia, pero yo creo que lo hace con un fin exclusivamente electoral. Para despertar el nacionalismo y las consignas históricas del pueblo brasileño, recordando estas cosas que nos tocan de una forma hiriente y muy sensible a nuestra interpretación. Nada más y nada menos que del país que invadió y arrasó con nuestra capital”, argumentó el politólogo.
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El exsenador contrapuso la cautela actual con la contundencia mostrada por el Estado paraguayo en episodios recientes.
Recordó que el año pasado, ante las denuncias de espionaje que involucraron a Brasil, la diplomacia nacional actuó con celeridad llamando a consultas al embajador paraguayo en Brasilia y congelando durante meses negociaciones clave de la agenda bilateral.
“Se necesitaba una reacción fuerte del gobierno. Con toda la educación y la altura del protocolo, pero haciendo firme la defensa de los derechos sin escalar innecesariamente. Esas mismas medidas aplicadas el año pasado por el caso de espionaje debieron haberse tomado en esta circunstancia”, aseveró.
Intereses estratégicos sin ceder soberanía
El especialista enfatizó que, si bien Paraguay está geográficamente condicionado por la convivencia con vecinos de gran escala como Brasil y Argentina, ello no justifica una posición pasiva ni la tibieza en el lenguaje diplomático cuando se distorsiona la memoria histórica del país.
“Nosotros no podemos mudar nuestro territorio a otro lado, pero sí debemos expresar de forma soberana los principios de dignidad que fueron afectados. La nota de protesta entregada al embajador era la respuesta necesaria que debía salir sin demoras desde el primer minuto”, concluyó Paz Castaing.


