El mandatario reconoció este viernes que el crimen organizado se ha ido desplazando a nuevas geografías debido a la mayor presencia del Estado en el norte, pero ratificó que no habrá tregua para los grupos armados.
Luego de lamentar la ejecución de dos efectivos policiales en una precaria subcomisaría, Peña aseguró que el Comando de Defensa Interna (CODI) y la Policía Nacional responderán con determinación. “El Estado paraguayo tiene el monopolio del uso legal de la fuerza y nosotros vamos a usar esa fuerza”, aseveró.
Al evaluar las fallas de inteligencia y los ataques en puntos vulnerables, el jefe de Estado explicó que la consolidación de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) en departamentos como Concepción, San Pedro y Amambay obligó a las estructuras delictivas a migrar hacia otras regiones del territorio nacional.
“Muchas de esas bandas, al ver una presencia mayor del Estado en el norte, fueron emigrando hacia otras regiones. Hoy vemos una conjunción de diferentes grupos delictivos y terroristas como el crimen organizado y los enemigos del pueblo paraguayo”, detalló el mandatario.
Peña agregó que en los sectores afectados convergen múltiples delitos que alimentan estas estructuras, tales como el narcotráfico de marihuana, la deforestación ilegal y la invasión de propiedades privadas. Asimismo, señaló que los delincuentes aprovechan la densa vegetación y la amplia geografía del país para evadir los controles.
Consultado sobre las medidas concretas para frenar la escalada de violencia, el presidente confirmó que encabezó una reunión clave con el Consejo de Defensa Nacional (Codena) para reajustar las operaciones de contención y persecución.
“Tenemos que trabajar para fortalecer el trabajo de inteligencia, de prevención y de investigación. El CODI está haciendo su parte, expandiendo su área de cobertura, y lo mismo la Policía Nacional. Esto no es una solución mágica, es trabajo duro y puro para continuar fortaleciendo a las instituciones”, enfatizó.
Finalmente, el mandatario destacó que, pese a los desafíos locales, la política de control de puertos ha mostrado avances significativos al frenar la salida de grandes cargamentos de cocaína hacia el exterior, y prometió que la muerte de los uniformados no quedará impune.


