El mapa político paraguayo tras los últimos comicios del 7 de junio ratifica una realidad insoslayable: la hegemonía casi total de la Asociación Nacional Republicana (ANR) no solo se sostiene sobre su aceitada maquinaria electoral, sino sobre un profundo y preocupante vacío en la vereda del frente.
En un análisis sobre el comportamiento del electorado, el analista Marcelo Duarte enfatizó las causas de un fenómeno que va más allá de las urnas y que devela la falta de un proyecto alternativo que entusiasme a la ciudadanía.
Sin embargo, el triunfo colorado no se explica únicamente por el despliegue de su aparato. El verdadero problema de fondo radica en la incapacidad de la oposición y de las terceras fuerzas para construir una narrativa atractiva.
Según el especialista, el electorado ajeno al coloradismo se encuentra hoy fragmentado y desmovilizado debido a la inacción de los partidos tradicionales de la oposición, como el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), y de los sectores independientes.
“En el sector del Partido Liberal y en el tercer espacio no han tenido actividad, y por eso el electorado está un poco desorientado. Sienten que hay una ausencia de liderazgo para un proyecto alternativo que ni siquiera ha iniciado, y eso le resta mérito y fuerza a cualquier intento de competencia electoral”, exteriorizó Duarte en entrevista con La Tribuna.
En otro momento, Duarte indicó que para entender los resultados actuales hay que despojarse de romanticismos democráticos y mirar la logística financiera que define los comicios en el Paraguay de hoy.
El especialista señala que movilizar al electorado y trasladarlo a los locales de votación tiene hoy un costo financiero sumamente elevado que no cualquier estructura puede sostener.
Esta realidad le otorga una ventaja al oficialismo, que logra “cargar con la gente” gracias a recursos económicos y redes de contención territorial de las que carecen las fuerzas minoritarias.
Uno de los puntos más críticos señalados en el análisis es la utilización de la estructura gubernamental para inclinar la balanza en época de elecciones, una práctica que desvirtúa las reglas de juego.
“Las instituciones que se construyen son de todos los ciudadanos, no de un partido en particular, aunque ese sea el partido de gobierno. Son cosas distintas que se tienen que aprender en democracia: una cosa es la administración del Estado y otra muy diferente es la administración de un partido”, sentenció.
A su criterio, el uso indirecto o directo de los recursos estatales para movilizar al electorado oficialista resta neutralidad al proceso, consolidando un “voto cautivo” muy difícil de romper para los frentes disidentes opositores.
EN 30 SEGUNDOS:
La hegemonía del Partido Colorado en Paraguay no se explica solo por mérito propio, sino por la combinación de dos factores críticos:
- La maquinaria y el Estado: Ganar elecciones hoy exige una logística financiera monumental. El oficialismo corre con una ventaja al contar con suficientes recursos y además la estructura del Estado.
- El vacío de la oposición: El PLRA y las terceras fuerzas sufren de parálisis total. Sin proyectos claros, propuestas reales ni liderazgos fuertes, han dejado a los votantes no colorados completamente desorientados y huérfanos de alternativas.
En resumen: Mientras la ANR opera con una billetera y un aparato estatal imbatibles, la oposición regala el escenario por su incapacidad de construir una narrativa que entusiasme.


