En una conferencia de prensa brindada este martes, la senadora del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), Celeste Amarilla ratificó que sus comentarios fueron emitidos estrictamente a título personal, por lo que defendió su derecho constitucional a opinar.
“A mí no me manda hablar nadie, ni siquiera lo hago por mi bancada ni por mi partido”, remarcó la parlamentaria, aclarando que sus dichos fueron exclusivamente entre ella y el jugador, y que “nunca se habló de Francia”.
En ese sentido, reconoció haber borrado la publicación original, justificó su lenguaje al enmarcarlo como una “bravuconada futbolera” propia de una hincha o de una barra brava.
Durante su descargo, Amarilla cuestionó cómo una simple opinión de fútbol pudo escalar a nivel de “preocupación mundial” e involucrar al mandatario francés Emmanuel Macron. Según la senadora, el trasfondo real del conflicto no radica en el futbolista ni en su persona, sino en una estructura de poder corporativo, haciendo alusión a la FIFA.
Al ser consultada sobre el tenor discriminatorio de sus palabras, la senadora liberal admitió que sus dichos formaron parte de un “desatino” y de un patrón cultural arraigado en la sociedad de la que proviene.
“Es lo aprendido por una persona de 62 años casi, que vivió en aquella sociedad mundial donde se le pegaba a los gays, donde decir ‘negro de mierda’ era lo más usual (...). Yo me estoy deconstruyendo, yo estoy deconstruyéndome y construyendo una nueva Celeste Amarilla capaz de convivir 60 años después. Ténganme paciencia, yo estoy haciendo un esfuerzo”, argumentó.
Finalmente descartó de manera tajante pedir disculpas públicas. “Yo no le debo disculpas a Paraguay, yo esto hice por Paraguay. Mal o bien, esto hice por Paraguay”, alegó, argumentando que otros futbolistas y ciudadanos franceses han menospreciado históricamente a los paraguayos y sudamericanos sin que nadie se inmute.


