En un ambiente cargado de emotividad y arropado por los principales referentes del oficialismo, el presidente de la Asociación Nacional Republicana (ANR), Horacio Cartes, celebró ayer domingo su cumpleaños número 70 en la sede de la Junta de Gobierno.
Durante el festejo, un visiblemente conmovido Cartes derramó lágrimas ante los presentes, repasó los momentos difíciles de su vida y lanzó un fuerte mensaje de unidad de cara a las elecciones municipales generales del próximo 4 de octubre.
El líder colorado fue tajante al desestimar los rumores sobre su apartamiento de la arena política o problemas de salud. “Muchos querían que Horacio se fuera. Tengo la mala noticia para ellos de decirles que voy a vivir 140 años más”, disparó Cartes frente a la cúpula partidaria.
Al respecto, aseguró que el verdadero festejo de cumpleaños se comparte con los correligionarios bajo la premisa de que es “de familia colorada”. En su autocrítica, admitió que en el pasado le faltaron dos cosas clave: “Dios y el Partido Colorado”.
Con la mirada puesta en el inminente cronograma electoral de octubre, el titular de la ANR apeló a la disciplina partidaria y exigió enterrar las internas en pos de un triunfo contundente que pinte el mapa político nacional.
“Ruego a Dios como nunca que nuestra familia esté unida. No es hora de discordia, no es hora de discusiones, no es hora de peleas. Es hora de que en esta hermosa familia colorada estemos todos juntos y este 4 de octubre nos caiga la paz. Quiero pedirle a Dios por ustedes, que este Paraguay se tiña de rojo”, exclamó el exmandatario, tras preguntarle a la concurrencia: “¿Ustedes se imaginan este país sin Partido Colorado? ¿Qué sería de esta hermosa tierra?”.
Hechos en lugar de discursos para la intendencia
Hacia el cierre de su intervención, el presidente del partido hizo una mención directa a la postulación de Camilo Pérez para la intendencia de Asunción, señalando que la nucleación debe pasar de la retórica a la acción comunal.
“Ya no es hora de discursos, es hora de hechos también. Hay que hacer. Ya no bastan las palabras ni las promesas. Es hora de que entremos a la cancha y tenemos que producir resultados (...), dejando hasta la última gota de sudor y sangre por nuestro querido pueblo de Paraguay”, remató Cartes antes de fundirse en aplausos con la dirigencia en un momento que, según afirmó, guardará para toda la vida.


