El mandatario calificó la campaña de la Albirroja como una “historia de superación” y una enseñanza tremenda de unidad que trasciende el plano deportivo.
Peña relató cómo vivió el infartante partido de octavos de final contra Alemania en su hogar. “Al correr de los minutos, el gol de Enciso, el primer alargue, el segundo alargue... parecía que estábamos tocando el cielo, no tanto por el resultado sino por la forma en que se estaba jugando”, confesó emocionado, destacando de manera especial la figura del arquero Orlando Gill, quien revirtió los cuestionamientos iniciales a fuerza de rendimiento.
El jefe de Estado fue categórico al dimensionar el logro de los futbolistas paraguayos en el exterior tras haber dejado en el camino al combinado germano, un rival que nunca antes en su historia había perdido una tanda de penales en una Copa del Mundo.
“Promocionar al Paraguay a nivel internacional ha sido una de mis prioridades, pero yo no viví nunca en mi vida algo como lo que ocurrió después del partido contra Alemania. El contenido que se generó... si uno quisiera pensar en una campaña de posicionamiento a nivel mundial y el costo que implicaría eso para un gobierno o para una empresa, es un número incalculable”, analizó Peña, quien ya había hecho mención a este hito durante su informe anual ante el Congreso el pasado primero de julio.
El presidente repasó el “sube y baja” de emociones del torneo: desde la despedida entusiasta contra Nicaragua en Asunción y el duro golpe en el partido inaugural, hasta la recuperación venciendo a Turquía, empatando contra Australia y clasificando a los octavos de final. Con respecto al próximo rival, reconoció la alta jerarquía de Francia por su condición de candidata y por haber disputado la final del Mundial cuatro años atrás.
Al ser consultado sobre si viajará a Estados Unidos para presenciar los cuartos de final, Peña confirmó que rechazó las invitaciones y decidió quedarse a ver el encuentro en su casa debido a compromisos de agenda, como la cumbre del Mercosur, visitas de Estado y su informe de gestión, pero también por un factor místico.
“Tengo que decir que en el fondo soy un poquitito cabulero, entonces prefiero nomás mirar desde acá. Paso a paso”, reveló entre risas.
Independientemente de lo que suceda el sábado en el campo de juego, el mandatario ratificó su respaldo absoluto y adelantó que acudirá a la terminal aérea a recibir a la delegación oficial:
“Yo voy a tener el mismo sentimiento de gratitud con el cuerpo técnico, con los directivos de la APF y con los jugadores. Le voy a ir a recibir al aeropuerto y el abrazo que le voy a dar va a ser del mismo tenor y de la misma fuerza, ganen o no ganen mañana. Le han inflado de un optimismo tremendo a niños que nunca habían visto a su selección en una Copa del Mundo”, sentenció.
Respecto a su decisión previa de decretar feriado nacional tras la histórica clasificación, Peña recordó que fue una determinación espontánea tras ver los festejos únicos en el centro de Asunción.
Ante la consulta de qué ocurriría si Paraguay avanza hasta las instancias definitivas del torneo, el presidente bromeó con el panorama legislativo: “La final se va a jugar un domingo, ¿qué hacemos el lunes? Vamos a tener que pedir una ley al Congreso y una semana vamos a tener que declarar feriado”.


