Aunque el presidente de la República, Santiago Peña, y la cúpula del movimiento Honor Colorado insistan públicamente en que el respaldo al Ejecutivo es total, los pasillos del Congreso Nacional y los despachos del Palacio de López refieren una realidad distinta. En ese sentido, varios congresistas oficialistas han comenzado a deslizar, con mayor o menor sutileza, la urgencia de mover piezas clave en el Gabinete para reforzar una gestión acorralada por las demandas ciudadanas.
Desde el propio entorno presidencial confirmaron que Santiago Peña realiza una evaluación diaria del desempeño de cada uno de sus ministros, y que los relevos en el equipo se darán siempre y cuando el mandatario así lo disponga.
Al Ejecutivo le agrada la etiqueta de ser un “eterno insatisfecho”, una condición que sus colaboradores valoran porque le imprime una dosis necesaria de rigor y velocidad a la función pública.
La cartera de Salud Pública es, sin duda, el flanco más débil y el blanco predilecto de las críticas, tanto de la ciudadanía como de los propios parlamentarios. Apuntada abiertamente por el senador Carlos Liseras, la continuidad de la ministra María Teresa Barán figura en el debate político.
Al respecto, el titular de la Cámara de Diputados prefirió eludir el choque frontal y evitó dictaminar de forma directa si Barán debe dar un paso al costado. Sin embargo, su diagnóstico técnico fue demoledor: admitió la necesidad imperiosa de impulsar una reforma estructural profunda de la red sanitaria para combatir, entre otras deficiencias, la alarmante falta de integración de los subsistemas que actualmente mantiene al sistema de salud fragmentado y debilitado.
Al ser requerido sobre los fuertes rumores que lo posicionan como el sucesor ideal para ocupar el Ministerio de Salud, el diputado Latorre respondió con una mezcla de ironía y distancia táctica, recordando que cada 15 días su nombre suena para una nueva candidatura o un cargo de confianza.
No obstante, cortó de raíz las especulaciones asegurando que no figura entre sus planes y que jamás mantuvo esa conversación con Peña, puesto que está enfocado en su labor parlamentaria, cuyo nuevo período al frente de la mesa directiva arrancó formalmente este miércoles 1 de julio.
<b>La autocrítica oficial y las deudas pendientes</b>
El jefe de Gabinete de la Presidencia de la República, Javier Giménez, reconoció que a pesar de los alentadores números macroeconómicos presentados ante el Congreso todavía falta mejorar de forma drástica las políticas públicas de gestión.
En ese contexto, el titular de la Cámara de Diputados, Raúl Latorre, admitió que el gran desafío pendiente es lograr que a la familia paraguaya le sea un poco más fácil llegar a fin de mes y, fundamentalmente, llenar el carrito del supermercado.
En coincidencia con lo expuesto por Latorre, el ministro Giménez dijo que si el país está creciendo a nivel macro, la infraestructura pública y los servicios esenciales tienen que acompañar ese ritmo de forma obligatoria.
Para blindar la figura presidencial y evitar que la autocrítica se convierta en un arma de la oposición, el líder de la bancada oficialista en el Senado, Natalicio Chase, salió a equilibrar la balanza discursiva.
El parlamentario volvió a poner el foco en los casi 500 millones de dólares inyectados a la red sanitaria pública, calificando la cifra como un hito histórico para el Paraguay.
Sin embargo, Chase alineó la postura de los senadores de Honor Colorado con el realismo del Ejecutivo, reconociendo que queda una enorme tarea por delante.

