El presidente Santiago Peña reclamó una distribución equitativa de las cuotas comerciales tras el acuerdo alcanzado entre el bloque y la Unión Europea (UE), al sostener que la integración regional solo será sostenible si garantizan condiciones justas para todos los socios.
El mandatario afirmó que, pese a declararse un “fanático de la integración”, Paraguay quedó con un “sabor amargo” luego de las negociaciones con Europa. Señaló que el país acompañó el acuerdo para fortalecer al bloque, pero cuestionó que, una vez concretado, reaparecieran las diferencias entre los Estados miembros.
El reclamo paraguayo se concentró en la asignación de cuotas de mercado. Peña rechazó que la posición de su gobierno responda a una actitud intransigente y sostuvo que el debate debe centrarse en la justicia y la equidad. “Un Mercosur sin justicia es cualquier cosa”, afirmó al defender que los países de menor tamaño tengan oportunidades reales para desarrollarse.
También recordó que la condición mediterránea de Paraguay implica elevados costos logísticos que afectan su competitividad frente a las economías más grandes del bloque. En ese contexto, insistió en que el país no reclama privilegios, sino igualdad de oportunidades para competir.
El presidente apeló además al compromiso de los socios con una integración que proteja a los miembros de menor dimensión económica y advirtió que la credibilidad del Mercosur hacia el exterior dependerá de su capacidad para corregir las asimetrías internas con resultados concretos y no solo con declaraciones.

