La reciente declaración de los Estados Unidos que cataloga al Primer Comando da Capital (PCC) y al Comando Vermelho como organizaciones terroristas globales abre un nuevo escenario para la seguridad en el Cono Sur.
Según el experto internacional Mario Paz Castaing, el bloqueo financiero y el congelamiento de activos dictados por Washington representan una oportunidad estratégica que el Gobierno paraguayo debe capitalizar de manera inmediata para debilitar las operaciones de estas facciones en el territorio nacional.
El analista explicó ayer sábado en entrevista con La Tribu, 650 AM, que la medida no solo restringe el uso del sistema bancario formal a los líderes de estas organizaciones brasileñas, sino que asfixia toda la cadena de suministro logístico y de lavado de dinero que opera en las principales ciudades fronterizas de Paraguay.
Paz Casting enfatizó que el ahogo económico impuesto desde el exterior resiente de forma directa la capacidad operativa diaria de las mafias.
Ante esta vulnerabilidad temporal de los carteles, el especialista instó al Poder Ejecutivo y a las fuerzas del orden a pasar a la ofensiva mediante el uso de herramientas técnicas y el intercambio de información en tiempo real.
Sobre el punto, el experto señaló que las instituciones locales, como la Secretaría de Prevención de Lavado de Dinero o Bienes (Seprelad) y la Policía Nacional, deben cruzar datos con las agencias norteamericanas para identificar las cuentas y empresas de fachada que operan en el país.
“El bloqueo financiero corta el flujo de capitales. Es el momento propicio para que el Estado paraguayo ejecute intervenciones tácticas y desarticule los brazos logísticos que dan soporte al PCC en la frontera”, expuso.
Impacto en los centros de reclusión y la microseguridad
El análisis técnico del especialista recuerda que el debilitamiento de los flujos de dinero de las organizaciones transnacionales produce un impacto directo en la seguridad interna de los ciudadanos. Al cortar el financiamiento mayorista, se reducen los recursos destinados a sostener las estructuras de sicariato, el tráfico de armas y la distribución de estupefacientes en las calles.
“Sabemos que estas facciones mantienen una fuerte presencia dentro de los centros penitenciarios de nuestro país. La asfixia financiera ejerce una presión operativa muy fuerte sobre ellas, limitando su capacidad para corromper agentes o financiar motines y fugas desde el interior de las cárceles”, puntualizó Paz.
En otro momento, el analista recordó que Paraguay ya cuenta con un marco legal robusto tras haber declarado terroristas a estos grupos en octubre del año pasado, por lo que el camino jurídico está allanado.
La clave del éxito actual, concluyó, radicará en la celeridad con la que el Gobierno combine la inteligencia financiera internacional con los operativos en el terreno para recuperar el control definitivo de las zonas vulnerables.
Impacto en los centros de reclusión y la microseguridad
El análisis técnico del especialista recuerda que el debilitamiento de los flujos de dinero de las organizaciones transnacionales produce un impacto directo en la seguridad interna de los ciudadanos. Al cortar el financiamiento mayorista, se reducen los recursos destinados a sostener las estructuras de sicariato, el tráfico de armas y la distribución de estupefacientes en las calles.
“Sabemos que estas facciones mantienen una fuerte presencia dentro de los centros penitenciarios de nuestro país. La asfixia financiera ejerce una presión operativa muy fuerte sobre ellos, limitando su capacidad para corromper agentes o financiar motines y fugas desde el interior de las cárceles”, puntualizó Paz Castaing.
En otro momento, el analista recordó que Paraguay ya cuenta con un marco legal robusto tras haber declarado terroristas a estos grupos en octubre del año pasado, por lo que el camino jurídico está allanado.


