Al ser consultado sobre si sus cifras patrimoniales habían sido “alteradas” o maquilladas mediante las notas aclaratorias que presentó durante la auditoría, Peña rechazó las sospechas de manera tajante. Explicó que el resultado final es producto de un exhaustivo examen técnico que se extendió por varios meses.
“Hubo preguntas y hubo respuestas; fue un trabajo técnico que llevó muchísimos meses. Yo mismo me puse a disposición el año pasado para que se hagan todas las averiguaciones. El dictamen de la Contraloría concluye que hay una correspondencia estricta de mis ingresos, que todo está perfectamente documentado y presentado de manera correcta, legal y con una trazabilidad absoluta de cada movimiento dentro del sistema financiero”, sentenció el jefe de Estado.
Además, lamentó el uso de la sospecha como herramienta de desgaste por parte de sus detractores: “Lamento que para muchos sea tan fácil levantar acusaciones, tratar de manchar o afectar la imagen de uno. Es un poco la carga que tiene el cargo público, pero nosotros entendemos perfectamente cuáles son las reglas de la política. Nos hemos sometido al control y la conclusión ya está a consideración de todos”, enfatizó.
Cuestionó a la administración de Abdo Benítez
Por otro lado, Peña vinculó la transparencia de su gestión con la firma del decreto “Cielo Guaraní Soberano”, un protocolo interinstitucional diseñado con apoyo de los Estados Unidos para cazar vuelos irregulares en suelo paraguayo. Fue en este punto donde el presidente descargó la acusación política más grave de la jornada contra su antecesor, Mario Abdo Benítez.
“Este decreto responde a un esfuerzo conjunto para revertir una de las peores herencias que recibimos el 15 de agosto de 2023. En el 2017, bajo el gobierno de Horacio Cartes, se hizo el primer gran diseño para coordinar el control del espacio aéreo con el Ministerio Público. Lastimosamente, en el gobierno que le sucedió, en la gestión de Mario Abdo, esto fue levantado y discontinuado deliberadamente”, denunció Peña con severidad.
El titular del Ejecutivo fue más allá y equiparó el desmantelamiento de los radares con la vulneración de los terminales de carga: “Descontinuaron los controles aéreos de la misma manera en que la Senad retiró las revisiones en los puertos privados. Esa consecuencia hizo que Paraguay se convirtiera, de la noche a la mañana, en el tránsito y la ruta ideal del narcotráfico que luego terminaba siendo incautado en Europa. Nosotros revertimos eso con una inversión sin precedentes en radares y aviones militares”, argumentó.


