El anuncio se realizó ayer martes en Mburuvicha Róga con la presencia de la plana mayor de seguridad y del encargado de negocios de la Embajada de los Estados Unidos, Robert Alter, cuyo gobierno aporta el soporte tecnológico y de inteligencia para el rastreo de las aeronaves.
El comandante de la FAP, Julio Rubén Fullaondo, explicó que las tripulaciones de los aviones de combate ejecutarán fases de interceptación, seguimiento y tiros de advertencia.
“La Fuerza Aérea no puede actuar sola. El avión narco aterriza y en dos minutos vuelve a despegar. El decreto automatiza la respuesta para que las fuerzas de tierra capturen a los operadores y las cargas en tiempo récord”, señaló.
Acusación de “cancha libre”
Por su parte, el ministro del Interior lanzó una durísima crítica a la administración de Mario Abdo Benítez (2018-2023), sugiriendo una entrega deliberada del control nacional: “Este proyecto se desactivó extrañamente hacia el 2020. En esa misma época se retiraron los escáneres y los controles de los puertos privados. Dejaron la cancha libre para que pasaran más de 60 toneladas de cocaína pura hacia Europa, generando sicariato y 90.000 jóvenes adictos. Hoy, gracias a la tecnología y la voluntad política, llevamos casi tres años con cero salidas de droga por nuestros puertos”.
Finalmente, las autoridades confirmaron el cronograma de rearme tecnológico para sostener este escudo aéreo: en septiembre llegarán los dos últimos aviones A-29 Super Tucano para completar la flota de seis aeronaves de Embraer, mientras que el nuevo radar primario de alta potencia adquirido de los Estados Unidos estará operativo a fines del año 2027.


