El alto funcionario apuntó de forma directa a la falta de respuesta de los organismos de control del vecino país como el principal freno para el inicio de las operaciones viales.
Giménez reveló que la infraestructura de las oficinas de control del lado paraguayo ya se encuentra completamente concluida y en condiciones de operar a diferencia del margen brasileño, que arrastra serios retrasos edilicios.
Ante ello, Paraguay extendió una invitación formal para que los agentes aduaneros y migratorios del Brasil utilicen de forma temporal las instalaciones locales, una propuesta que hasta el momento no ha prosperado.
“Lamentablemente, semana tras semana estamos reclamando y solicitando que se pueda abrir. Ofrecimos la infraestructura del lado paraguayo para que la Receita Federal y Migraciones de Brasil, que no tienen estructura lista del otro lado, puedan cruzar, venir a Paraguay y utilizar nuestras oficinas dentro de lo que son obras ya concluidas. Nos está faltando mayor predisposición del lado brasileño”, lamentó ayer en declaraciones a la 1020 AM.
Al momento de analizar los motivos del bloqueo administrativo, Giménez deslindó en parte la responsabilidad directa del Palacio del Planalto, señalando la excesiva burocracia y la independencia con la que se maneja la Receita Federal (Aduana brasileña).
El ministro explicó que dicho ente funciona de manera autónoma y autárquica, lo que a menudo ralentiza la aplicación de decisiones políticas de nivel federal. “Tienen sus propios tiempos y constantemente recibimos disculpas o explicaciones de que siguen en proceso”, acotó.
Cumbre del Mercosur: agenda clave entre Peña y Lula
Ante el estancamiento de los canales técnicos y ministeriales, el Gobierno paraguayo elevará el conflicto al más alto nivel político. El jefe de Gabinete adelantó que el destrabe del Puente de la Integración será un punto central y prioritario en la agenda bilateral que mantendrán los presidentes Santiago Peña y Luiz Inácio Lula da Silva en el marco de la próxima Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur.
El Ejecutivo paraguayo espera que un mandato presidencial directo de Lula sea la única vía efectiva para alinear a las instituciones de frontera brasileñas y dar inicio al flujo logístico de mercaderías y personas en una obra civil que lleva meses terminada pero inutilizada.

