Cristian González, (referente del Nuevo Liberalismo) y miembro del directorio del PLRA, descalificó las denuncias de supuesta vulnerabilidad del sistema informático a escasas tres semanas de los comicios.
“Queremos transparencia, pero tampoco queremos fantasmas. El problema del senador Éver Villalba es que no alcanza el 20% de los votos en las internas del partido. Con esto solamente quiere acusar y abrir el paraguas de manera anticipada”, disparó ayer martes en declaraciones con la 730 AM.
Para el referente liberal, plantear este tipo de escenarios de sospecha daña la credibilidad institucional del partido y desmotiva al electorado de cara a la conducción que asumirá el 8 de junio.
“A esta altura, competir con toda la transparencia de nuestro sector y salir a plantear algo así es una actitud estrictamente de perdedores”, fustigó.
El informe técnico que sepulta la denuncia
Asimismo, se aclaró que el control del proceso informático estuvo a cargo de un equipo técnico neutral y oficial designado por el propio presidente del partido, Hugo Freitas. El control de la información fue encomendado a Armando Espínola y al ingeniero Carlos Díaz Katavienka, funcionario activo del Senado y apoderado técnico del PLRA, quienes no militan en ninguna de las facciones en pugna.
Según explicaron, el informe elaborado por Katavienka, el cual fue bloqueado tres veces en el Directorio por falta de cuórum antes de ser presentado en el Comité Político Ampliado, concluye de manera taxativa que no se pudo probar ninguna susceptibilidad de fraude ni hackeo en las urnas electrónicas.
“Si él fue el designado técnico oficial, yo tengo que creer formalmente en lo que dice el informe. El propio apoderado descartó que las máquinas sean hackeables; no hay motivos para agrandar un conflicto artificial”, argumentó el dirigente.
La salida: conteo manual aleatorio
Con el objetivo de desactivar la narrativa de desconfianza instalada por el sector disidente y devolver la total tranquilidad a la ciudadanía, desde el Nuevo Liberalismo lanzaron una propuesta práctica para el día de la votación: “Para que todos estemos tranquilos, la solución es que ese día, de forma general o aleatoria, se cuenten los votos físicos de las papeletas impresas en las mesas. Se hace el conteo a viva voz, se muestra la impresión y luego se compara con el resultado de la máquina. Nosotros estamos a favor de que se respete el voto emitido, pero con racionalidad sobre los hechos”, sentenció.

