En el tramo decisivo de la campaña electoral para la intendencia de Asunción, la precandidata de la oposición, Soledad Núñez, dejó importantes definiciones políticas respecto a la construcción de su plataforma de gobierno.
La exministra celebró la inscripción de la Lista 3, una propuesta unificada para el cuerpo legislativo de la capital que aglutina al Partido Liberal, al Tercer Espacio y cuenta con el respaldo de Cruzada Nacional.
“El sistema electoral castiga la atomización y las reglas de juego fueron un incentivo para construir esta unidad. Es un golazo que demuestra madurez para enfrentar el desafío de levantar nuestra capital”, argumentó en declaraciones a “Tribu Nativa”, programa de la 650 AM.
En ese sentido, Soledad Núñez apuntó a lograr la mayoría en la Junta para garantizar gobernabilidad.
Asimismo, la precandidata se desmarcó de los discursos tradicionales de la oposición y aseguró que su proyecto busca captar el descontento de las bases coloradas con la actual administración de Óscar “Nenecho” Rodríguez.
“Yo no vengo a plantear un proyecto contra los colorados; sé que voy a ganar con votos colorados en Asunción. A mí se me acerca la gente en las calles y me dice: ‘Soy colorado hace 34 años, pero te voy a votar’. La situación desastrosa en la cual está la ciudad no distingue color político ni ideología”, sentenció.
Compromiso exclusivo con Asunción hasta el final
Al ser consultada sobre si su postulación en la capital forma parte de una estrategia para posicionarse de cara a la carrera presidencial del 2028, Núñez fue categórica en su negativa, asegurando que su compromiso con los asuncenos es innegociable.
“No hay ninguna posibilidad de que me candidate en las presidenciales. Sería fallarles a todos los asuncenos que me elijan. Además, los tiempos están muy próximos; imaginate que sería estar seis meses en la intendencia y renunciar. Yo vengo realmente para cambiar Asunción y empujar las reformas que se necesitan”, ratificó con firmeza.
Plan de shock de 100 días
En el ámbito de la gestión, Núñez describió a Asunción como una ciudad “en terapia intensiva” donde el 91% del presupuesto se diluye en salarios y gastos rígidos debido a la cultura de planilleros y privilegios. Para sanear las finanzas, propuso cortar con las “cajas paralelas” enquistadas en la recaudación de los mercados, el catastro y la cartelería exterior, donde se estima una evasión de millones de dólares.
Como medida innovadora, adelantó que presentará un paquete de reformas estructurales en los primeros 10 días de gestión y no en los tradicionales 100 días. Entre sus prioridades inmediatas citó la reactivación y culminación de las obras de desagüe pluvial inconclusas en el barrio San Pablo (Abasto), Santo Domingo y San Antonio, las cuales calificó como “verdaderas trampas peligrosas” para los vecinos.
Finalmente, propuso una profunda modernización tecnológica para digitalizar el municipio al 100%, eliminar el obsoleto sistema de expedientes físicos y reducir los montos de las multas de la PMT, argumentando que las tarifas actuales son tan elevadas que actúan como un incentivo perverso para la coima en la vía pública.


