Durante la verificación de obras en San Lorenzo, el presidente de la República, Santiago Peña, explicó que el déficit de la previsional responde a un desequilibrio de años entre lo que se recauda y los servicios que se prestan.
“La jubilación y la salud no son un cálculo a ojo; es un cálculo matemático. Si aporto 10, no puedo recibir 20 de prestación porque alguien termina pagando la diferencia, y en este caso lo venía haciendo el Estado con sus impuestos”, argumentó el jefe de Estado, justificando la necesidad de sincerar las cuentas.
Como medida de mitigación, el presidente defendió las reformas legislativas que permitieron redireccionar el porcentaje del aporte obrero-patronal, que anteriormente financiaba al Servicio Nacional de Promoción Profesional (SNPP) y el Sistema Nacional de Formación y Capacitación Laboral (Sinafocal), de manera directa al fondo de salud de la previsional.
Si bien admitió que esta inyección de recursos “ayuda de forma importante”, reconoció que sigue siendo insuficiente para saldar la brecha de manera definitiva.
Eficiencia y control de evasión
El mandatario fue tajante al marcar las directrices para la administración de la previsional, liderada por el doctor Isaías Fretes. Sobre el punto, descartó subsidios del Tesoro y apuntó a dos caminos exclusivos para cerrar el agujero financiero: aumentar los ingresos disminuyendo la evasión de las empresas y optimizar el gasto.
“Lo que hoy estamos buscando y le pedimos a la administración es que haya mejoras reales en la eficiencia y que se revise minuciosamente en qué se está gastando. Se venían comprando muchas cosas que en realidad no se necesitan. La solución es comprar lo estrictamente necesario y hacerlo a precios competitivos”, concluyó el mandatario.


