El documento internacional, respaldado también por Argentina, Chile, Costa Rica, Ecuador, Honduras, Panamá y Perú, advierte que las protestas y los bloqueos de carreteras generaron un grave desabastecimiento de alimentos e insumos esenciales para la población boliviana.
En este escenario, los países firmantes rechazaron de manera tajante cualquier acción orientada a desestabilizar el orden constitucional del vecino país.
A través del comunicado de las cancillerías, las naciones aliadas expresaron su solidaridad con el gobierno boliviano y exhortaron a todos los actores políticos y sociales a resolver sus diferencias por la vía pacífica.
El pronunciamiento enfatiza la urgencia de privilegiar el diálogo constructivo, el respeto absoluto a las instituciones del Estado y la preservación de la paz social.
En la misma línea, el diputado Rodrigo Gamarra afirmó que la situación actual en Bolivia debe preocupar a todos los que creen en la democracia y en la estabilidad regional.
Gamarra remarcó que ninguna diferencia política justifica escenarios que afecten la paz, sosteniendo que el único camino válido es el respeto institucional y la defensa del orden constitucional.

