El cardenal Martínez definió a Paraguay como un “país paciente” que requiere una recuperación integral inmediata basada en la transparencia, la honestidad y el servicio al bien común.
Martínez mencionó los vicios que, a su juicio, corroen el tejido social. Advirtió que prácticas arraigadas como la corrupción, el clientelismo y la malversación de recursos públicos representan una degradación ética que margina a los ciudadanos más vulnerables.
Para Adalberto Martínez, la sanación de este “cuerpo social” solo será posible si existe un compromiso colectivo que priorice al ser humano necesitado por encima de los intereses particulares.
Uno de los puntos más agudos del discurso fue el llamado a la institucionalidad. Sobre el punto, dijo que la independencia de los poderes del Estado no puede quedar relegada a ser una “utopía o un enunciado inalcanzable”, sino que debe ser una realidad concreta para evitar la concentración de poder y las sospechas de alianzas indebidas.
Además, subrayó que la legitimidad de toda autoridad se mide por los frutos de justicia que produce para su pueblo, haciendo además una defensa cerrada de la libertad de expresión y el periodismo crítico como pilares de la democracia.
“Garantizar la libertad de expresión y el libre ejercicio del periodismo es vital para fomentar una cultura de participación y respeto social. La democracia requiere de voces éticas y valientes cuyo ejercicio crítico y reflexivo aporta para la claridad y esperanza necesaria para consolidar el bien común”, expresó.
Igualmente, el “diagnóstico” eclesial puso especial énfasis en las deudas históricas del Estado. Martínez recordó que ninguna sociedad puede construirse sólidamente ignorando el sufrimiento de sus “hijos más frágiles”.
En ese punto, hizo hincapié en el acceso a la tierra, al tiempo de cuestionar la distribución desigual y los conflictos que afectan a comunidades rurales. Así también se refirió a la juventud y narcotráfico, lamentó que la falta de oportunidades convierta a los jóvenes en víctimas fáciles del crimen organizado. Asimismo, urgió una atención digna y el respeto a los derechos de los pueblos indígenas.
Elecciones: Pensar en las próximas generaciones
De cara a los próximos procesos electorales municipales, el cardenal exhortó a la clase política a elevar el nivel del debate. Pidió una contienda sin descalificaciones ni excesos que dañen la convivencia nacional, lanzando una premisa que resonó con fuerza en la Catedral: “Debemos pensar no solo en las próximas elecciones, sino en todas las próximas generaciones”.
Finalmente apeló a la “amistad social” para construir puentes y derribar los muros de la indiferencia que impiden el progreso de la Nación.

