Ambos legisladores, acorralados por procesos judiciales y la pérdida de respaldo de su propia bancada, presentaron sus dimisiones minutos antes de que se tratara su pérdida de investidura, lo que el titular del Congreso, Basilio “Bachi” Núñez, calificó como un proceso de “desprendimiento” necesario para el movimiento Honor Colorado.
Tras meses de blindaje, Erico Galeano finalmente cedió y presentó su renuncia alegando “razones personales” y una “profunda reflexión”. Sin embargo, la realidad jurídica es mucho más compleja, pues con la dimisión, Galeano pierde su inmunidad parlamentaria justo cuando pesa sobre él una condena de 13 años de cárcel por lavado de dinero, narcotráfico y asociación criminal, vinculada al operativo “A Ultranza PY”.
Ante la pérdida de fueros, los fiscales Deny Yoon Pak y Silvio Corbeta solicitaron de inmediato su prisión preventiva. El Ministerio Público sostiene que, debido a la gravedad de la pena y el poder económico del ahora exsenador, existe un elevado riesgo de fuga y obstrucción a la justicia, por lo que su ingreso a un centro penitenciario podría darse en las próximas horas.
Por su parte, Hernán Rivas también abandonó su banca presionado por la imputación por producción mediata y uso de documentos públicos de contenido falso.
El caso, que puso en duda la validez de su título de abogado utilizado para presidir el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM), se había convertido en una carga para el oficialismo.


