Con estilos y trayectorias distintas, los postulantes marcaron claras diferencias sobre cómo rescatar un municipio asfixiado por las deudas. Pérez centró su propuesta en una renovación técnica y política, planteando la renegociación total de los bonos municipales mediante ofertas de organismos internacionales para dar oxígeno al primer año de gestión. Prometió erradicar el planillerismo sin afectar a los trabajadores reales, duplicar la flota de recolección de basura y crear una Policía Municipal de Cercanía para combatir la inseguridad.
Por su parte, Samaniego apeló a su experiencia previa como administrador de la capital (2010-2015). Defendió su conocimiento de la estructura comunal asegurando que no requerirá un período de aprendizaje, y propuso el plan “Bache 100” para intervenir las calles las 24 horas durante sus primeros cien días.
El debate no solo abordó propuestas de gestión, sino que elevó la temperatura política con reclamos directos sobre la legitimidad de las candidaturas y el financiamiento de campaña. Mientras Samaniego cuestionó que la postulación de su rival provenga del equipo que hoy administra la comuna y reivindicó a la dirigencia “auténtica”, Pérez defendió su postulación como de consenso y exhibió el respaldo mayoritario de 40 presidentes de seccionales de la capital.


