El fiscal general del Estado, Emiliano Rolón, salió al paso de los cuestionamientos formulados por el senador Eduardo Nakayama, quien había calificado de “ineficiente” la gestión del Ministerio Público y puso en duda su efectividad frente al crimen organizado.
En entrevista con La Tribu 650 AM, Rolón sostuvo que las críticas carecen de conocimiento sobre las condiciones reales en las que opera el Ministerio Público. “Es muy fácil opinar sin estar en los zapatos del otro”, afirmó, al tiempo de remarcar que la institución enfrenta estructuras criminales con alta capacidad económica y presencia territorial.
Limitaciones estructurales y operativas
El fiscal general argumentó que uno de los principales obstáculos radica en los recursos disponibles. Señaló que el Ministerio Público, desde su creación con la Constitución de 1992, fue configurado como un órgano independiente, pero sin el respaldo presupuestario que anteriormente recibía bajo el Poder Judicial.
En ese sentido, indicó que la lucha contra organizaciones delictivas exige capacidades que superan las condiciones actuales. “¿Cómo combatir con un estamento que tiene amplio despliegue económico en todo el territorio?”, planteó.
Críticas desde el Senado
Las declaraciones de Nakayama se centraron en cuestionar la efectividad del Ministerio Público en la persecución del crimen organizado. El legislador sostuvo que la gestión de Rolón no representa un riesgo real para estos grupos y criticó el uso de recursos en logística y seguridad personal.
Además, consideró que no existen fundamentos para ampliar el presupuesto de la institución, en un contexto donde se exige mayor eficiencia en los resultados.
Defensa de la gestión institucional
En su respuesta, Rolón mencionó acciones concretas para respaldar su gestión, entre ellas la organización de encuentros internacionales en la zona de la Triple Frontera, con participación de fiscales de 16 países. Según explicó, estas iniciativas buscan reforzar la cooperación y la presencia del Estado en áreas consideradas críticas.
El fiscal general también cuestionó el impacto de los discursos negativos, al señalar que generan obstáculos en el funcionamiento institucional. “Son ejemplos reales de lucha y no solamente discursos”, expresó, en referencia a las acciones implementadas durante su administración.


