La crisis de identidad en el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) se agudiza ante la falta de una línea política unificada, dejando al descubierto una estructura fragmentada en tres facciones con intereses contrapuestos. Mientras el bloque parlamentario se inclina hacia la gobernabilidad con el Ejecutivo, los intendentes denuncian un abandono de la agenda territorial por parte de la conducción nacional.
Esta anarquía liberal, marcada por el quiebre financiero y la ausencia de nuevos liderazgos, sitúa al principal partido de la oposición en una posición de extrema vulnerabilidad frente a la hegemonía del oficialismo.
El programa de “Mina en La Tribu”, de la 650 AM, fue el escenario de una cruda radiografía de la fractura del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA). El debate entre el senador Dionisio Amarilla, el intendente Alcides Riveros y el referente Alfredo Jaegli no solo confirmó la división interna, sino que dejó en evidencia una “anarquía institucional” donde cada bloque negocia su propia supervivencia de cara al gobierno de Santiago Peña.
Por un lado, el senador Dionisio Amarilla defendió con vehemencia su rol dentro de la “nueva mayoría” en la Cámara Alta. Amarilla sostuvo que el PLRA debe abandonar la retórica del “odio” y la confrontación ciega para convertirse en un actor de gobernabilidad.
Para sus críticos, esta postura es un “entreguismo” al cartismo, pero el legislador argumentó que su bloque simplemente busca una purga de la era de Efraín Alegre para reconstruir el partido desde la pragmática.
En tanto que Alcides Riveros, intendente de Fernando de la Mora, representó el malestar de los jefes comunales que se sienten abandonados por la cúpula partidaria. Su principal reclamo giró en torno a la centralización de recursos, especialmente con el programa Hambre Cero.
Riveros advirtió que el debilitamiento de las municipalidades es un golpe directo a la única fuerza real que le queda al liberalismo: el contacto directo con el ciudadano en los distritos.
Por su parte, Alfredo Jaegli aportó la visión más sombría del encuentro, señalando que el PLRA se encuentra en un estado de “quiebra moral y financiera”. Con su estilo directo, Jaegli criticó la falta de una hoja de ruta clara por parte de la conducción de Hugo Fleitas, calificando al partido como un conjunto de “tribus” que operan como satélites del oficialismo.
La advertencia fue unánime en este punto: sin una refundación urgente, el partido llegará al 2028 sin una figura capaz de competir con la estructura de la Asociación Nacional Republicana (ANR).
Puntos de mayor tensión:
- La expulsión: El cruce entre Dionisio y los sectores que aún lo consideran fuera del partido por su “entreguismo” al Ejecutivo.
- Hambre Cero: Coincidieron en que el programa es necesario, pero divergieron totalmente en quién debe administrar el dinero (si el Conae o las municipalidades).
El 2028: La admisión de que, hoy por hoy, no tienen una figura que pueda hacer frente a la estructura de Honor Colorado.


