La aparición de los liderazgos políticos por fuera de las maneras o formas tradicionales (o más usuales) de “hacer política”, va ganando espacios, tanto en la lucha dialéctica como en el territorio. Muchos de ellos capitalizando votos y caudal electoral con campañas ciudadanas y otros ganando cargos públicos.
Como ejemplos en el Paraguay podemos citar los casos del expresidente Fernando Lugo, obispo devenido en titular del Poder Ejecutivo o el intendente de Asunción, Mario Ferreiro, un comunicador que se alzó con la victoria al frente de una alianza política que derrocó al Partido Colorado en la capital del país, entre otros.
Las próximas elecciones municipales no son la excepción. El oficialismo propone al presidente del Comité Olímpico Paraguayo (COP) Camilo Pérez, como intendentable de Asunción. Otros movimientos y partidos promueven candidaturas de exfutbolistas, académicos, referentes de la música o creadores de contenidos que usualmente no participan de la vida partidaria.
Sobre este tema reflexionó el sociólogo Henrique Ferreira, en una entrevista con La Tribuna. El analista, sostuvo que uno de los elementos que juegan a favor de estos perfiles exógenos a la dinámica partidaria, son las redes sociales.
Indicó que el espacio virtual (de fácil y barato acceso), facilita la captación de simpatizantes, que con una buena estrategia proselitista, se traducen en votos en el “día D”.
“Generan (las RRSS) adhesión a los outsiders, y también acceso a un público que no está capturado por la estructura de vínculo de los partidos tradicionales, por eso el vínculo con el outsider es sin estructura y directo”, declaró.
Ferreira expuso que estos espacios “descontracturados” aceleran la adhesión del elector potable con el candidato outsider.
Desgaste de imagen de los partidos políticos
El sociólogo también explicó que la preferencia de los electores hacia estos perfiles, responde a un desencanto que generan los diferentes públicos con los partidos políticos, al menos con los de corte más tradicionalista.
En ese sentido, hizo un paralelismo de estos líderes con la Iglesia Católica y las fuerzas militares. La primera, de contacto directo con la gente y abogando siempre por las necesidades populares; el segundo, una institución que se erige en la organización. Cualidades que fueron perdiendo los partidos políticos.
“Uno encuentra que las instituciones con mayor simpatía son la Iglesia Católica y las Fuerzas Armadas, y las más antipáticas son las instituciones políticas; eso tal vez es por el activismo de la iglesia en cuestiones ligadas a lo social y de las Fuerzas Armadas por una imagen histórica de mejor organización, son las dos imágenes que no transmiten los partidos políticos, están desconectados de la realidad de la gente, y muchas veces un outsider se conecta más con el día a día, solo que el remedio es peor que la enfermedad”, manifestó.


