Política

Sin ética no hay periodismo que sea capaz de sostener la democracia

Bernardo Neri Farina plantea que el rigor profesional y la coherencia sostienen el oficio, desde la resistencia histórica hasta hoy.

| Por Judiht Vazquez
Diputado Hugo Meza, Bernardo Neri Farina, periodista, y Diosnel Aguilera, diputado.

En el marco de la semana del periodista paraguayo, el periodista Bernardo Neri Farina analiza el papel de la ética como base del ejercicio profesional, vinculando la experiencia histórica del país con las exigencias actuales del oficio.

Para Farina, el periodismo es imprescindible para la existencia de la democracia en una república.

Sostiene que el proceso democrático iniciado con el Golpe de Estado en 1989 se apoyó en una prensa crítica que permitió a la ciudadanía acceder a información que el poder no quería que se conociera.

En esa línea, afirma que el buen periodismo incomoda al poder porque actúa como voz de la ciudadanía.

El periodismo como contrapoder

El planteamiento sitúa al periodismo como un actor que no se limita a informar, sino que cumple una función de control dentro del sistema democrático.

Según Farina, mientras exista un periodismo crítico, la democracia puede sostenerse. Esta relación directa entre prensa y sistema democrático refuerza la importancia de mantener estándares profesionales que garanticen la calidad de la información.

La experiencia de la resistencia

El periodista también remite al contexto de la dictadura de Alfredo Stroessner, cuando el régimen buscó anular la actividad sindical mediante la creación de estructuras afines al poder. A pesar de la persecución, las organizaciones obreras continuaron funcionando como espacios de resistencia.

Este antecedente se vincula con el rol del periodismo en contextos adversos, donde la circulación de información y la expresión de voces críticas se convierten en elementos centrales frente a las restricciones del poder.

Farina advierte que, a diferencia de ese período, el sindicalismo en la actualidad se encuentra debilitado, lo que refleja cambios en la dinámica social y en la capacidad de organización colectiva.

En el escenario actual, enfatiza que el principal deber del periodista es mantener la ética, independientemente del medio o plataforma en que se desempeñe.

La forma de hacer periodismo puede variar, pero el rigor profesional debe sostenerse como un principio inalterable.

En ese sentido, señala que el periodista debe ser coherente en todos los espacios en los que actúa. La identidad profesional no se limita a un ámbito específico, sino que se extiende a cada intervención pública.

El oficio y su responsabilidad

Según el profesional, la concepción del periodismo como oficio, en línea con lo expresado por Gabriel García Márquez, refuerza la idea de que el ejercicio profesional implica una responsabilidad constante. El periodista, en cualquier contexto, debe mantener el rigor que caracteriza a la profesión.

Farina sostiene que esta responsabilidad no se reduce a un momento o espacio determinado, sino que forma parte del trabajo cotidiano.

La práctica periodística exige consistencia entre lo que se informa y la forma en que se ejerce el rol.

Finalmente reiteró que la ética no es un complemento del periodismo, sino su condición esencial. Sin ese principio, la capacidad del oficio para cumplir su función dentro del sistema democrático se ve comprometida.

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