El presidente de la República, Santiago Peña, lideró este jueves la apertura de la reunión de la Asociación Iberoamericana de Ministerios Públicos y de los Ministerios Públicos del Mercosur, destacando el valor simbólico del encuentro en la lucha contra el crimen organizado.
Durante su discurso, el mandatario subrayó que la realización de la reunión en la zona de la Triple Frontera tiene un significado especial, ya que durante mucho tiempo fue considerada un foco de criminalidad y actividades ilícitas. “Hoy, sin embargo, se han hecho grandes esfuerzos para que esta zona tenga otro rostro, otra imagen, otra realidad”, expresó.
Peña afirmó que la coordinación entre los sistemas de justicia de los países participantes constituye un mensaje claro a la comunidad internacional sobre el compromiso regional para combatir la delincuencia organizada. “Nuestros países, nuestros territorios, ya no son espacios de debilidad para la delincuencia organizada”, enfatizó.
Asimismo, destacó que para Paraguay ser sede de estos encuentros representa un honor y una responsabilidad, al tiempo de interpretarlo como una muestra de confianza de la comunidad internacional en el país. En ese marco, instó a fortalecer la cooperación regional y a consolidar un frente común contra el crimen transnacional.
Por su parte, el fiscal general del Estado, Emiliano Rolón, señaló que estas reuniones permiten proyectar acciones concretas orientadas a una justicia más eficaz e integrada. Indicó que enfrentar los desafíos actuales requiere no solo voluntad política, sino también la institucionalización de mecanismos de coordinación, el fortalecimiento de capacidades operativas y la adopción de estándares comunes.
Rolón remarcó que solo a través de un trabajo articulado, sostenido en la confianza mutua y el intercambio oportuno de información, será posible enfrentar con eficacia los desafíos que plantea el crimen organizado en la región.
Mientras que el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Alberto Martínez Simón, destacó que las organizaciones criminales aprovechan las asimetrías entre los países y las facilidades tecnológicas para explotar vulnerabilidades sistémicas. Ante este escenario, Martínez Simón enfatizó que las respuestas estatales ya no pueden ser aisladas, sino que deben articularse mediante una acción conjunta que trascienda fronteras y sistemas jurídicos, convirtiendo el intercambio de conocimientos en una herramienta estratégica de defensa.
Concluyó reafirmando el compromiso del Paraguay en contribuir a una comunidad internacional más integrada, donde la reflexión compartida se traduzca en acciones concretas contra la criminalidad organizada.


