Con el objetivo de mostrar una renovada imagen de la región, el presidente de la República dio apertura a las reuniones conjuntas de la Asociación Iberoamericana de Ministerios Públicos y de Ministerios Públicos del Mercosur.
Durante su intervención, el mandatario hizo hincapié en el “gran simbolismo” que representa que un evento de esta envergadura tenga como sede la Triple Frontera, un punto geográfico que por mucho tiempo fue sinónimo de delincuencia organizada, criminalidad y oscuridad.
“Hoy día, sin embargo, se han hecho grandes esfuerzos para que esta zona tenga otro rostro, otra imagen, otra realidad”, aseveró el jefe de Estado. Asimismo, destacó que la actual coordinación entre los sistemas de justicia de los países vecinos lanza un claro mensaje a la comunidad internacional: el combate al crimen organizado en esta zona se está tomando en serio.
“Para el Paraguay es un honor y, al mismo tiempo, una alta responsabilidad ser sede de estos encuentros internacionales. Es un poderoso símbolo de confianza en nuestro país y lo aceptamos honrosamente”, puntualizó el presidente, instando a las delegaciones presentes a no ceder terreno ante los grupos criminales. “Nuestros países, nuestros territorios, ya no son espacios de debilidad para la delincuencia organizada”, sentenció.

Institucionalizar la coordinación
Por su parte, el titular del Ministerio Público de nuestro país, Emiliano Rolón, aprovechó la vidriera internacional para hacer un llamado a la acción. Sostuvo que estas cumbres no deben quedar solo en discursos, sino representar una oportunidad real para proyectar acciones que deriven en una justicia más eficaz, integrada y cercana a la gente.
El Fiscal General fue categórico al señalar que las buenas intenciones no bastan. “Sostenemos que la construcción de respuestas verdaderamente efectivas exige no solo voluntad política, sino también la institucionalización de mecanismos de coordinación, el fortalecimiento de capacidades operativas, y la adopción de estándares comunes”, explicó.
Finalmente, Rolón remarcó que las estructuras criminales transnacionales solo podrán ser enfrentadas con éxito «a través de un trabajo articulado, continuo y sustentado en la confianza recíproca, la corresponsabilidad y el intercambio oportuno de información» entre todas las naciones involucradas.


