El senador Eduardo Nakayama se refirió al concepto de “economía de guerra” expuesto por el ministro de Economía y Finanzas, Carlos Fernández Valdovinos, y lo interpretó como un desafío directo para quienes ocupan cargos públicos.
Señaló que este escenario no puede quedar en el plano discursivo, sino que obliga a que la gestión estatal se oriente con mayor rigor hacia resultados concretos que impacten en la ciudadanía.
A su criterio, la idea de una economía bajo condiciones excepcionales instala una exigencia distinta en la función pública.
Consideró que quienes integran la estructura del Estado deben responder con eficiencia, orden y una administración responsable de los recursos, con el objetivo de que las decisiones se traduzcan en beneficios reales para la población.
Respaldo al equipo económico
El legislador remarcó que acompaña la gestión del ministro Fernández Valdovinos. Afirmó que el titular de la cartera económica está cumpliendo con su rol y que ese trabajo debe ser fortalecido en el actual contexto.
Indicó que el acompañamiento no es solo político, sino que también implica exigir que las medidas económicas se reflejen en toda la estructura estatal.
En esa línea, sostuvo que el trabajo del ministro debe encontrar correspondencia en el accionar de los distintos niveles de la administración.
Nakayama insistió en que el principal desafío radica en alinear el discurso con las acciones.
El legislador sostuvo que el eje de este escenario debe estar puesto en la ciudadanía. Indicó que la función pública debe enfocarse en garantizar que las medidas adoptadas generen resultados concretos y mejoren las condiciones de la población.
Afirmó que la “economía de guerra” no solo implica ajustes o restricciones, sino también una forma distinta de gestionar, donde cada decisión debe responder a una lógica de eficiencia y responsabilidad.

