La aprobación en la Cámara de Diputados de la versión del Senado de la reforma de la Caja Fiscal derivó en una lectura política desde el oficialismo.
El senador Basilio “Bachi” Núñez atribuye la decisión como una señal de gestión del Gobierno, al sostener que la medida apunta a contener un problema estructural que, de no abordarse, habría generado un escenario fiscal más complejo.
En declaraciones a La Tribu 650 AM, el legislador situó la reforma en el plano de las decisiones que, según indicó, no pueden seguir postergándose.
Planteó que el sistema previsional venía acumulando un desequilibrio que obligaba a avanzar en cambios, más allá del costo político que implica este tipo de iniciativas.
Núñez vinculó la aprobación del proyecto con la necesidad de intervenir sobre una estructura que, según expuso, se volvió insostenible en el tiempo.
Señaló que la falta de ajustes en años anteriores derivó en un incremento del déficit, lo que redujo el margen de maniobra del Estado.
Desde esa perspectiva, sostuvo que la reforma no se presenta como una solución definitiva, sino como una acción orientada a frenar un deterioro mayor, como un carácter preventivo de la medida y en la necesidad de sostenerla dentro de un proceso más amplio.
Núñez dejó planteado que el tratamiento de la Caja Fiscal no cierra el debate previsional. Señaló que el desafío continuará en los próximos años, en un contexto donde la sostenibilidad del sistema seguirá bajo discusión.

