En su segunda sesión ordinaria del año, la Cámara Baja trató, estudió, debatió y aprobó el acuerdo SOFA, por sus siglas en inglés, que formaliza trabajos estratégicos de cooperación en materia de defensa y lucha contra el crimen organizado.
Tras el intenso debate parlamentario, la discusión cerró con 53 votos a favor, 8 en contra, 4 abstenciones de 65 legisladores presentes en la sala. En un principio, la sala no tuvo la cantidad mínima requerida para establecer el cuórum, por lo que se convocó a una sesión extraordinaria.
Un acuerdo coherente
El diputado Juan Muanuel Añazco (ANR-Central), presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, explicó que el dictamen a favor de la comisión a su cargo responde a la necesidad de mantener una coherencia entre los programas de lucha contra el crimen organizado del Gobierno y contar con los recursos para hacerlo.
“Es imperativo recordar que para declararlo formalmente al PCC y al Comando Vermelho como organizaciones terroristas. En consecuencia, la cooperación con los Estados Unidos resulta una obligación estratégica”. “No se puede declarar la guerra al terrorismo y simultáneamente rechazar el marco legal que permite recibir la asistencia al aliado más capacitado en la materia”, dijo en su alocución.
Indicó también que el acuerdo mencionado es “el vehículo que materializa a esta voluntad política de no claudicar ante las mafias”. Sostuvo, además, que este acuerdo no crea bases militares, no cede territorio, ni limita la soberanía del Paraguay, “lo que hace es establecer reglas claras para la presencia temporal del personal extranjero en actividades de entrenamiento, asistencia técnica y cooperación humanitaria”.
Entrega de los recursos naturales
A su turno, el diputado liberal Adrián Vaesken lanzó una advertencia sobre las implicancias del acuerdo, alegando que representa una “entrega total de la soberanía nacional” y comparó la situación con la polémica frase de “usen y abusen del Paraguay”.
“Vienen con total inmunidad diplomática; las leyes paraguayas no regirán para ellos. Si los militares estadounidenses obran mal, se someterán a un fuero jurisdiccional de su propio país, no al nuestro”, denunció.
Sostuvo que el interés real de los Estados Unidos no es la cooperación desinteresada, sino el acceso a datos estratégicos y recursos naturales críticos de Paraguay.
Mencionó específicamente el agua, el litio, el oro y el uranio como los objetivos principales de esta incursión tecnológica y de inteligencia. “Nosotros abrimos las puertas de par en par y les entregamos toda la información a cambio de nada”, cuestionó, señalando que el país ya cuenta con instituciones de fuerzas públicas para resguardar el orden y la seguridad.
Los tilda de “imbéciles”
Con su peculiar estilo de violencia verbal, el diputado colorado cartista Yamil Esgaib calificó de “imbéciles” a sus colegas, quienes argumentaban que el tratado con el país norteamericano implica una entrega de la soberanía nacional.
“Jamás tuvimos problemas con los Estados Unidos y hoy vamos a tener una alianza mucho más fuerte con este acuerdo, con esta alianza que vamos a cerrar con ellos. Pero qué vergüenza tienen que mirarse al espejo y recordar cómo aplaudían cuando este zapatito taco alto (en alusión al exembajador estadounidense Marc Osfield) vino acá a armar un desastre y a meterse en las internas del partido y contra el Paraguay”, dijo.
Y concluyó: “imbéciles, eso es lo que son para seguir insistiendo en el error”.
A favor, pero con más control
Por su parte, el diputado Raúl Benítez (PEN) aseguró que desde el tercer espacio están a favor de los acuerdos de cooperación para fortalecer la lucha contra el narcotráfico. Pero exigió que acuerdos como este permitan un mejor control a los elementos militares que ingresan al territorio nacional.
“Nuestra posición no es de rechazo automático. Nuestra posición es lo que corresponde a un congreso responsable, examinar, debatir y defender el interés nacional. Y termino con estas reflexiones, colegas”.
Y advirtió: “La soberanía no se pierde de golpe, se erosiona lentamente cada vez que un país acepta excepciones a su propia ley. Los países pequeños no se vuelven fuertes alineándose de manera automática, se vuelven fuertes cuando defienden su dignidad y cuando se da un acuerdo verdaderamente de cooperación”, declaró.


