Política

El 8M vuelve a las calles con reclamos laborales y denuncias de violencia

La marcha convocada por la Articulación Feminista del Paraguay plantea críticas a políticas públicas, alerta sobre precarización laboral y exige respuestas ante la violencia contra las mujeres.

| Por La Tribuna
La marcha del 8M cada año busca instalar en la agenda pública debates vinculados a derechos laborales, violencia de género y participación política de las mujeres. (MANU)

“Ni precarizadas ni sumisas. Defendemos nuestros derechos”. Con ese lema, las organizaciones sociales, sindicales y colectivos feministas convocaron a la décima marcha impulsada por la Articulación Feminista del Paraguay que se llevó a cabo ayer, en horas de la tarde.

Se trasladaron bajo la intensa lluvia, acompañadas también de algunas figuras del escenario político, desde la Plaza Uruguaya hasta la Plaza de la Democracia, donde se realizó el acto oficial y la lectura del manifiesto.

El mismo plantea que la movilización busca visibilizar la situación de las mujeres trabajadoras y denunciar desigualdades estructurales que atraviesan distintos sectores laborales y sociales.

Según el documento, la convocatoria reúne a mujeres del campo y la ciudad, campesinas, indígenas, docentes, estudiantes, trabajadoras sexuales, periodistas, investigadoras y trabajadoras de la salud, entre otras. La articulación sostiene que la marcha expresa una unidad política construida a lo largo de los años.

El texto señala que las mujeres representan la mitad de la población y que su participación resulta central en la vida económica y social del país. “Seguimos construyendo nuestro país todos los días en los barrios, las comunidades, las instituciones educativas y los lugares de trabajo”, menciona el manifiesto.

Movilización este año apunta a la situación laboral de mujeres

La organización advierte sobre el aumento de la precarización, la informalidad y las brechas salariales que afectan principalmente a las mujeres y que esta sigue siendo una realidad, menciona que las mujeres perciben en promedio alrededor de 600.000 guaraníes menos que los hombres por igual trabajo.

También se cuestiona la situación del trabajo doméstico remunerado. El manifiesto indica que ese sector, históricamente feminizado, percibe ingresos que apenas alcanzan el 60% del salario mínimo legal.

Expresan preocupación por la informalidad laboral, especialmente entre mujeres jefas de hogar. “Representan aproximadamente el 40% de los hogares paraguayos y sostienen a sus familias con escaso acceso a la seguridad social”, sostiene el documento.

Otro punto que aparece en el manifiesto es la discusión sobre la reforma de la Caja Fiscal. Según la articulación, el proyecto impulsado por el Poder Ejecutivo afectaría principalmente al sector docente.

“El proyecto implicaría más aportes, más años de trabajo para jubilarse y una menor redistribución”, recuerda que las maestras representan cerca del 70% del sistema educativo público.

Hacen mención además sobre la violencia de género, ya que durante el 2025 se registraron 37 feminicidios en Paraguay, según datos del Ministerio Público. En los últimos nueve años fueron asesinadas 357 mujeres, y se reportaron más de 37.000 denuncias por violencia familiar.

“Nosotras no somos cifras”, afirma el texto. “Somos madres, hijas, hermanas, amigas y vecinas que forman parte de comunidades enteras”.

Entre las demandas, las organizaciones exigen la ratificación del Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que establece normas para prevenir la violencia y el acoso en los espacios laborales. Esto debido a las denuncias por violencia laboral, acoso, despido durante embarazos y falta de seguridad social.

Las organizaciones advierten además sobre la criminalización de la protesta social y citan el caso de la estudiante Vivian Genes, procesada por su participación en las manifestaciones del 2021. “Protestar es un derecho”, señala el documento.

La movilización también incluyó reclamos vinculados al acceso a la tierra, la situación de comunidades campesinas e indígenas, el trabajo cultural y las condiciones laborales en el sector audiovisual.

Históricamente, la mujer paraguaya ha sido reconocida por su papel en la reconstrucción del país tras la Guerra contra la Triple Alianza, cuando asumió tareas vinculadas a la producción agrícola, el sostenimiento de los hogares y la preservación cultural. Las conocidas “Residentas” pasaron a formar parte de la memoria colectiva como símbolo de resistencia y reconstrucción nacional.

Ese reconocimiento también fue realizado años atrás por el papa Francisco durante su visita a Paraguay en el 2015. En una homilía en el Santuario de Caacupé, el Pontífice destacó la fortaleza histórica de las paraguayas y afirmó que “en toda América, la mujer paraguaya es la más gloriosa”, aludiendo a su papel en la recuperación del país tras la guerra y su aporte en la vida social, económica y cultural.

Para organizaciones sociales, movimientos feministas y todo un pueblo, ese reconocimiento histórico convive hoy con reclamos por mejores condiciones laborales, mayor protección frente a la violencia y políticas públicas que garanticen igualdad de derechos.

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