Durante una comunicación detallada para el programa “Espresso Informativo” por La Tribu 650 AM, el senador Eduardo Nakayama señaló que la permanencia de Galeano en la Cámara Alta resulta contradictoria para la imagen del Congreso. Explicó que, según la Constitución Nacional, un legislador solo puede ser apartado por pérdida de investidura o por sentencia firme, lo que deja al condenado en un paréntesis jurídico mientras apela el fallo judicial.
La participación de Galeano en votaciones críticas sobre seguridad mientras enfrentaba el proceso es vista como un hecho de extrema gravedad. “Lo que correspondería en esta situación es renunciar; el Senado sirvió más bien como blindaje para llevar adelante este proceso porque, aunque fue despojado de sus fueros, seguía siendo senador nacional”, afirmó el legislador.
La injerencia del crimen organizado en la justicia
Para el parlamentario, la condena confirma que las denuncias sobre la penetración del narcotráfico en la política paraguaya no son conjeturas, sino realidades probadas mediante procesos judiciales abiertos. Nakayama recordó que la red de manejo judicial quedó en evidencia tras sucesos recientes que involucraron a otros miembros del parlamento en redes de lavado de dinero.
“Definitivamente lo que venimos denunciando hace muchísimo tiempo, que es la injerencia de la narcopolítica dentro de la política nacional, es una cuestión demostrada y comprobada”, sentenció el legislador. El parlamentario vinculó este escenario con la fragilidad de las instituciones que deberían velar por el cumplimiento irrestricto de las leyes vigentes.
El acuerdo SOFA como auditoría externa necesaria
En cuanto a la firma del acuerdo con Estados Unidos, el senador defendió la iniciativa argumentando que las fuerzas de seguridad locales son actualmente permeables a la corrupción. Sostuvo que sin la colaboración de organismos internacionales, casos emblemáticos de narcotráfico nunca habrían avanzado en la justicia paraguaya por falta de inteligencia confiable.
“Nosotros tenemos que aceptar nuestro fracaso en ese sentido; me resulta una garantía tener colaboraciones para controlarle a nuestra misma fuerza de seguridad”, enfatizó el legislador. Subrayó que la inteligencia nacional ha demostrado no ser capaz de actuar con independencia frente a las presiones del crimen organizado.
Diferencias entre bases militares y monitoreo técnico
Ante los cuestionamientos sobre la soberanía nacional, Eduardo Nakayama aclaró que el acuerdo no contempla la instalación de bases militares extranjeras permanentes en el territorio. Explicó que seguir los movimientos de grupos criminales en zonas fronterizas requiere infraestructura técnica avanzada que el país no posee actualmente de manera eficiente.
“Una cosa es una base militar, otra cosa es un centro de comando monitoreado; bases militares que implican infraestructura física con posibilidad de entrada y salida, no”, precisó para despejar dudas. El objetivo es contar con tecnología de punta para una respuesta inmediata ante el movimiento de cargas ilícitas.
Inmunidad diplomática y reciprocidad internacional
Sobre la polémica cláusula de inmunidad para el personal extranjero, el senador recordó que estas condiciones están amparadas por la Convención de Viena de 1961. Destacó que esta protección es recíproca para los agregados militares paraguayos en el exterior y que no representa una novedad dentro del derecho internacional.
“La inmunidad diplomática ya contempla al personal militar y policial; si un militar paraguayo en Washington comete un hecho, va a ser juzgado por nuestra jurisdicción”, explicó el senador. Añadió que el acuerdo simplemente extiende esta normativa a técnicos temporales en misiones humanitarias o de seguridad específica.


