La Policía Nacional detuvo en Capiatá a un adolescente de 15 años ligado al clan Rotela junto a dos adultos, tras descubrir que portaban un fusil de guerra y otros armamentos. Los detenidos merodeaban un supermercado en la Ruta PY02 con aparentes planes de algún atraco, informaron fuentes oficiales.
Alrededor de las 3:00 de ayer sábado 7 de febrero, los pobladores del kilómetro 21 de la Ruta PY02 reportaron movimientos sospechosos alrededor de un supermercado local, sitio donde acudió la Policía Nacional para el procedimiento de rigor. Ya en el lugar, los agentes observaron un vehículo sospechoso que rondaba sin razón aparente el estacionamiento de la tienda y al acercarse, los ocupantes, entre ellos un adolescente de 15 años y dos jóvenes de 19, se mostraron bastante nerviosos con la presencia policial, conforme a lo relatado por los intervinientes.
En cuestión de segundos, los efectivos rodearon el vehículo en el cual se movilizaban los jóvenes y procedieron a la verificación minuciosa. Dentro del rodado hallaron varios celulares y, lo que más encendió las alarmas, fue la incautación de un fusil 7.65 de alto calibre, arma que, según las autoridades, correspondería a uso policial o militar. Tras el hallazgo de estos elementos, inmediatamente se procedió a la aprehensión de todos los ocupantes del vehículo.
Los aprehendidos fueron identificados como Antony Marcial Zárate Casco, de 19 años; Ángel Eliseo Godoy Cardozo, también de 19 años, y un menor de 15 años, hijo de un miembro activo del clan Rotela, quien ya había sido detenido el año pasado en un operativo en San Lorenzo, según fuentes de la Policía Nacional. Tras la intervención, los tres quedaron detenidos en la Comisaría 8ª de Capiatá a disposición del Ministerio Público, mientras se intensifican las investigaciones para determinar si se planificaba un ataque armado en esa zona del departamento Central.
La Policía Nacional no descartó que este caso esté relacionado con actividades planificadas más allá de una mera presencia armada en la zona, y detalló que las pruebas recabadas, incluido el análisis de los dispositivos móviles incautados durante el procedimiento, podrían revelar comunicaciones y preparativos previos al operativo policial.
El can Rotela, origen y expansión de la organización criminal
El clan Rotela ha ganado notoriedad en la última década por su profunda penetración en el narcotráfico, el control de cárceles y la violencia urbana en varias regiones del país. La agrupación tiene su origen en el 2007, cuando Armando Javier Rotela y su primo Óscar Rotela Ayala comenzaron a reclutar jóvenes en barrios vulnerables para conformar una red de microtráfico de drogas, principalmente crack, en zonas como Asunción y ciudades aledañas. El eje de la organización ha sido Armando Javier Rotela, apodado por las autoridades como el “zar del microtráfico”, considerado como uno de los delincuentes más peligrosos del país. Desde muy joven Rotela fue encausado por delitos como hurto, asociación criminal y tráfico de drogas, lo que marcó el inicio de su trayectoria delictiva.
Tras una primera detención en el 2011 por posesión y tráfico de drogas, Rotela escapó de la cárcel regional de Misiones al año siguiente, para ser recapturado finalmente en el 2016 en Itauguá. A partir de ese momento, y aún recluido, consolidó su control sobre la organización, coordinando la distribución de drogas, el reclutamiento de miembros y el manejo de recursos ilícitos fuera del penal. En marzo del 2025, Rotela fue sentenciado a 30 años de prisión por cargos que incluyen narcotráfico, asociación criminal y otros delitos graves, tras un proceso conocido como operación Chacal.


