La Penitenciaría Regional de Pedro Juan Caballero vuelve a estar en el ojo de la tormenta. En un operativo iniciado a tempranas horas de este jueves, efectivos de la Policía Nacional llevaron a cabo una requisa masiva en busca de un lote de armas de fuego desaparecidas el pasado sábado. Sin embargo, los resultados fueron infructuosos: el armamento parece haberse “evaporado” dentro del recinto.
El botín desaparecido
Según los registros oficiales, el faltante corresponde a armamento de alto rendimiento utilizado para la custodia del perímetro penal:
- 3 pistolas marca Glock (calibre 9 mm).
- 2 pistolas marca Beretta (calibre 9 mm).
La desaparición se detectó la noche del sábado pasado en el sector de la Armería. Ante la gravedad del hecho, el Ministerio de Justicia presentó una denuncia inmediata ante el Ministerio Público, lo que derivó en la detención preventiva de cuatro guardias penitenciarios que estaban de turno o tenían acceso a la zona restringida.
Operativo sin resultados
La principal hipótesis de los organismos de seguridad es que las armas nunca salieron del penal y que podrían estar ocultas entre la población penitenciaria. Por ello, la inspección de hoy fue exhaustiva e incluyó incluso los pabellones denominados “VIP”, donde suelen alojarse internos con mayor poder adquisitivo o influencia.
Situación procesal
Mientras la Fiscalía prosigue con las indagaciones para determinar el grado de complicidad interna, el penal permanece bajo estricta vigilancia. La falta de hallazgos en la requisa de hoy aumenta la presión sobre los guardias detenidos, quienes son, por ahora, los principales sospechosos de haber facilitado el acceso al armamento.

