Un grupo de encapuchados armados asaltó una empresa de encomiendas en Ciudad del Este creyendo hallar un medicamento de alto valor. Al descubrir que se trataba de material publicitario, se llevaron mercaderías costosas y huyeron del lugar.
Un violento asalto se registró en la noche del miércoles 28 de enero del 2026 en Barrio Obrero de Ciudad del Este, cuando un grupo de encapuchados armados atacó una empresa de encomiendas convencido de encontrar tirzepatida, un medicamento utilizado para adelgazar y de alto valor en el mercado ilegal. Al comprobar que se trataba solo de material publicitario, los delincuentes sustrajeron otras mercaderías antes de huir.
El hecho ocurrió entre las 23:30 y 23:45, cuando al menos tres hombres llegaron a bordo de un automóvil Toyota Wish, de color oscuro y sin chapa identificatoria. El vehículo se detuvo frente al local de la transportadora Expreso Nacional Verón EAS, ubicado sobre la calle Cruz del Chaco, esquina Trifón Benítez, donde las cámaras de circuito cerrado registraron toda la secuencia.
Con los rostros cubiertos, los asaltantes descendieron del rodado portando herramientas contundentes. Uno de ellos utilizó un corta hierros para forzar los candados de la reja metálica del acceso principal, mientras otro golpeó con un mazo la puerta de blindex, logrando ingresar al establecimiento en cuestión de segundos.
Según las investigaciones preliminares, los delincuentes buscaban cajas de tirzepatida, medicamento altamente demandado y frecuente objetivo de robos. Presumían que el fármaco se encontraba almacenado en el lugar, pero al abrir las cajas descubrieron que contenían únicamente estructuras de madera terciada forradas, utilizadas como material publicitario para exhibición en farmacias.
Ante el fracaso del objetivo inicial, los encapuchados decidieron llevarse mercaderías de alto valor disponibles en el local. Sustrajeron calzados deportivos de la marca Nike, artículos de bisutería y otras encomiendas, que cargaron rápidamente en el vehículo antes de darse a la fuga con rumbo desconocido. El perjuicio económico preliminar fue estimado en unos 3.000 dólares estadounidenses.
La activación de la alarma alertó al encargado del establecimiento, Guido Armando Sanabria Benítez, quien dio aviso inmediato a la Policía. Sin embargo, los agentes llegaron al sitio cuando los asaltantes ya habían huido.
El caso fue comunicado al fiscal de turno, abogado Gabriel Segovia Villasanti, quien dispuso la intervención del Departamento de Investigaciones y de Criminalística de la Policía Nacional. Los agentes realizaron el levantamiento de evidencias y el análisis de las imágenes de seguridad, con el objetivo de identificar y capturar a los responsables del atraco.



