Las autoridades paraguayas activaron esta mañana un estricto protocolo de seguridad en la Primera Brigada Aérea, para concretar la extradición de Erick Moreno Hernández, alias “El Monstruo”. El ciudadano peruano, señalado como uno de los criminales más sanguinarios de su país, es trasladado tras acelerarse los trámites judiciales debido a un reciente intento de fuga de la cárcel de Emboscada.
El operativo cuenta con un fuerte contingente que incluye a agentes de la Interpol, fuerzas tácticas y fiscales especializados de ambos países, quienes resguardan la entrega del detenido a la Policía Nacional de Perú.
Un perfil de alta peligrosidad
Moreno Hernández enfrenta graves cargos en su país de origen por sicariato, secuestro y organización criminal. Es conocido en el hampa como el “rey de la extorsión”, acusado de exigir cobros extorsivos a empresarios para permitirles trabajar, bajo amenaza de muerte.
Su historial delictivo trasciende fronteras: antes de su captura en Paraguay, huyó de Bolivia y Brasil. En este último país, es requerido por el asesinato de un agente policial.
El intento de fuga y la batalla legal
Aunque la defensa de “El Monstruo” presentó múltiples incidentes legales para frenar la extradición buscando permanecer en Paraguay, donde la pena máxima es de 40 años, para evitar la cadena perpetua vigente en Perú, la justicia paraguaya ratificó su entrega.
La situación se tornó crítica tras detectarse que Moreno Hernández planeaba fugarse del penal de Emboscada. Este hecho obligó a las autoridades a extremar la vigilancia y agilizar su salida del territorio nacional para salvaguardar la seguridad interna.
Captura y destino final
“El Monstruo” había sido detenido en septiembre pasado en la ciudad de San Lorenzo, tras un trabajo de inteligencia de la Policía Nacional que logró ubicarlo pese a sus constantes cambios de domicilio.
El traslado se efectúa en un avión de la Policía Nacional de Perú, que realizará escalas técnicas de reabastecimiento antes de aterrizar en Lima. Según fuentes oficiales, el destino final del criminal será una cárcel de máxima seguridad situada a unos 4.000 pies de altura, un recinto conocido por su aislamiento geográfico y condiciones climáticas extremas, diseñado para reos de alta peligrosidad.



