Una mujer denunció a su pareja por violencia familiar, y lo que parecía un caso doméstico terminó con la detención de un brasileño prófugo de la justicia, con documentos falsos, capturado por la Policía Nacional y enfrentando cargos en Paraguay y en su país de origen.
Eran exactamente las 16:20 del lunes 26 de enero del 2026, cuando agentes de la Comisaría 7ª de Alto Paraná, recibieron la alerta tras la insistente llamada de una mujer de 27 años que denunciaba agresiones y un claro clima de peligro en su propio hogar. La mujer, con voz temblorosa por el llanto, relató que su pareja, un hombre identificado como Aysllan Alves Guimarães, de 37 años, la había sometido a hostigamientos físicos y verbales que ya no soportaba, incluso ya lo había denunciado cinco días atrás y, pese a la intervención policial anterior, él continuaba rondando la casa y generando temor en la víctima.
Cuando los agentes tocaron el timbre de la vivienda de donde provino la llamada de auxilio, el denunciado apareció frente a los uniformados. El hombre para ser identificado presentó una licencia de conducir y documentos de identidad, pero la revisión meticulosa de la documentación encendió las alarmas de los intervinientes: los papeles eran apócrifos, confeccionados con datos falsos.
Ante esta irregularidad y tras corroborar que el individuo usaba el nombre de Francimar Rufino de Souza, los policías convocaron al comando tripartito de la Policía Nacional. Fue entonces que saltó a la luz la verdad, mediante consultas a bases de datos internacionales y verificaciones cruzadas, se determinó que el hombre no era quien decía ser y que, de hecho, era un prófugo de la justicia de Brasil, requerido por delitos serios en su país de origen. Los agentes confirmaron que el ciudadano brasileño tenía un mandato de prisión activo por hurto en São Paulo, además de otro proceso abierto por desacato en el estado de Paraná, Brasil, lo que significaba que no solo enfrentaba una denuncia por violencia familiar en Paraguay, sino también una orden de captura internacional.
La mujer, liberada de la presencia coercitiva de su compañero, fue asistida por los policías y trasladada para formalizar su denuncia, mientras que el hombre fue detenido y puesto a disposición de la Fiscalía, que ordenó su imputación por violencia familiar y definirá su situación legal en los próximos días.


