Un operativo nocturno permitió capturar a un joven con orden de detención, señalado como engranaje de una estructura criminal que mantiene en vilo a Canindeyú. La caída del sospechoso se produjo en plena vía pública y refuerza la ofensiva contra una banda ligada a extorsiones y hechos de alto impacto.
Era alrededor de las 21:00 del pasado sábado, cuando un operativo relámpago de la Policía Nacional logró la detención de Gustavo Espínola, de 21 años, paraguayo, soltero y con domicilio en el barrio San Luis de distrito de Yby Pytã, departamento de Canindeyú.
Espínola no era un desconocido para la Fiscalía de Curuguaty, ya que sobre él pesaban órdenes de captura vigentes desde el 24 de octubre del 2025, emitidas por el agente fiscal abogado Rodrigo Giandinotto por su supuesta vinculación con una serie de delitos de alto impacto relacionados al grupo armado denominado clan Díaz.
Vestido con ropas oscuras, en la vía pública al costado de la cancha deportiva de San Luis, el hombre fue interceptado por investigadores que, tras tareas de inteligencia, confirmaron su ubicación con precisión, el operativo se ejecutó con celeridad y sin que el detenido opusiera resistencia.
Tras su aprehensión, los agentes procedieron a la incautación de un aparato celular Samsung modelo A03 color azul, vinculado a una línea de la empresa Personal, un equipo que, según investigadores, podría contener comunicaciones y datos relevantes para develar redes de extorsión y otros ilícitos atribuidos al grupo criminal investigado.
La detención y la evidencia fueron comunicadas de inmediato al agente fiscal de la causa, quien ordenó la remisión de Gustavo Espínola a la Comisaría 5ª de Curuguaty, donde fue alojado en un calabozo, quedando a disposición del Ministerio Público y del juzgado penal de garantías, previo examen médico legal.
El trasfondo de esta captura no es un hecho aislado. Espínola se encuentra implicado en una investigación que apunta a varios hechos punibles de extorsión agravada, asociación criminal y otros delitos conexos atribuidos al denominado clan Díaz, una organización criminal que ha impregnado de violencia la región de Canindeyú en los últimos años.
Clan Díaz
El clan Díaz es una estructura criminal emergente en el departamento de Canindeyú, identificada por la Policía Nacional y el Ministerio Público como una organización dedicada a actividades ilícitas incluyendo tráfico de drogas, especialmente marihuana, extorsión, sicariato y otros delitos graves en la zona limítrofe con Brasil.
La banda toma su nombre del fallecido Cristino Díaz Méndez, líder histórico, quien murió acribillado en febrero del 2024 en medio de un enfrentamiento con un grupo rival liderado por el narcotraficante Felipe Santiago Acosta Riveros, alias Macho, otro temido delincuente y presunto narcotraficante de la región con amplio prontuario criminal.
Tras la muerte de Cristino, la cúpula de la organización quedó en manos de su hermano menor, Diego Díaz Méndez, acompañado por figuras claves dentro de la banda, incluidos alias Pucarí (segundo al mando) y un expolicía identificado como Miguel Ángel González Jacquet, convertidos en objetivos prioritarios de las fuerzas de seguridad en la actualidad. Los informes de inteligencia revelan que el clan Díaz ha extendido su radio de acción mediante amenazas y cobro de “impuestos” a productores locales, extorsiones a comerciantes y ataques selectivos, además de la posible alianza o recepción de tácticas delictivas del Primer Comando Capital (PCC) de Brasil, lo que ha potenciado su capacidad operacional y letalidad.
A lo largo del 2025, autoridades han emitido órdenes de captura para al menos once integrantes de esta red criminal, han logrado detenciones selectivas, e incluso se han producido enfrentamientos armados contra miembros del clan en distintos puntos del país, reflejando la persistente presencia de esta organización en la escena delictiva local.



