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La Policía desarma en San Lorenzo una red dedicada al microtráfico

Tres proveedores de drogas fueron detenidos en el barrio Lucerito de San Lorenzo durante un operativo que desbarató una red barrial de microtráfico v…

| Por La Tribuna
“Soldados del microtráfico” fueron detenidos en operativo contra el clan Rotela.

Tres proveedores de drogas fueron detenidos en el barrio Lucerito de San Lorenzo durante un operativo que desbarató una red barrial de microtráfico vinculada al clan Rotela. Investigadores revelan que los implicados utilizaban redes sociales para captar adeptos y fortalecer la estructura criminal en el barrio.

La investigación, desarrollada con sigilo durante varias semanas, permitió a los agentes identificar dos focos activos de distribución de drogas que funcionaban como verdaderos núcleos de poder territorial. Alrededor de estos puntos, los investigadores detectaron una estructura organizada compuesta por jóvenes y personas en situación de vulnerabilidad, utilizados como “soldados de la marginalidad”, encargados de la venta, custodia y expansión del negocio ilícito.

Con las evidencias reunidas, se desplegó el primer procedimiento que culminó con la detención de Walter Alexander Campuzano, alias Pitín, conocido en el ambiente por su activa presencia en redes sociales, donde hacía ostentación de su supuesta cercanía con integrantes del primer anillo del clan Rotela. Junto a él fue aprehendida Lilian Araceli Cabrera, quien también formaría parte de la logística del microtráfico.

En el interior de la vivienda, los intervinientes incautaron 94 dosis de crack y dos dosis de cocaína, todas fraccionadas y listas para su comercialización al menudeo.

De manera paralela, en un segundo punto operativo del barrio, fue detenido Axel Nahuel Amarilla, de 19 años, señalado como proveedor activo de estupefacientes. Según los investigadores, el joven no solo participaba en la distribución de drogas, sino que además habría reclutado a un menor de edad para colaborar en la actividad ilícita, profundizando el daño social que genera este tipo de organizaciones, en ese lugar se incautaron 22 dosis de crack.

Uno de los elementos que más llamó la atención de los investigadores fue el uso sistemático de las redes sociales como herramienta de captación, propaganda y fortalecimiento de la estructura criminal. A través de publicaciones, contactos y mensajes, los implicados buscaban sumar adeptos, consolidar su dominio territorial y exhibir poder, replicando el modelo de funcionamiento del clan al que respondían.

Alrededor de estos focos de distribución se desprende una cadena significativa de hechos delictivos, que iba desde robos y amenazas hasta episodios de violencia, alterando gravemente la seguridad y la convivencia en el barrio Lucerito. Para los investigadores, el microtráfico no solo introduce drogas en los barrios, sino que recluta, degrada y captura territorios, utilizando la vulnerabilidad social como materia prima para sostener su expansión.

El fiscal interviniente, abogado Fernando Meyer, coincide en que golpear estas estructuras implica ir más allá del cierre de bocas de expendio; significa romper los mecanismos de captación que alimentan a las organizaciones criminales desde las zonas más golpeadas por la marginalidad.

Proveedores de drogas que operaban como brazo barrial quedaron a cargo de la Fiscalía.

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