Una adolescente de 17 años fue atacada a puñaladas por la expareja de su madre, quien ya había huido a España escapando de la violencia. La joven se encuentra en terapia intensiva mientras la Policía mantiene un operativo para localizar al agresor. El caso reaviva las alarmas sobre la violencia de género y los riesgos que enfrentan quienes intentan huir del abuso.
Un hombre irrumpió en una vivienda de Presidente Franco, apuñaló a su hijastra de 17 años y se dio a la fuga. La joven permanece en terapia intensiva luchando por su vida. La agresión ocurrió luego de que la madre de la víctima viajara a España, buscando escapar de los maltratos del presunto agresor.
La noche del domingo 7 de diciembre, alrededor de las 22:00, la casa del barrio San Miguel–km 5, lado Monday, se convirtió en escenario de un ataque brutal. Semanas antes, la madre de la adolescente había huido a Europa convencida de que así pondría fin a un largo ciclo de violencia. Sin embargo, su expareja, Julio César Guillén López, de 42 años, no aceptó la separación. Según familiares, la amenazó reiteradas veces, si no regresaba, haría daño a sus hijos y luego atentaría contra su propia vida.
Guillén López llegó a la vivienda donde se encontraba la joven y, sin mediar palabras, la atacó con un arma blanca, asestándole múltiples puñaladas en el muslo, pecho y piernas. La adolescente fue llevada primero al Hospital Distrital de Presidente Franco y posteriormente trasladada al Hospital Regional, donde permanece en estado crítico.
Tras cometer el hecho, el agresor escapó en un automóvil Toyota Corsa, matrícula CEF 814, hallado minutos después abandonado en una estación de servicios del km 5 de la avenida Monday. La Policía Nacional activó un operativo de rastrillaje e inteligencia, pero hasta ahora el hombre no fue localizado.
El comisario José Cabrera, jefe de la Subcomisaría 12, señaló que la familia ya había advertido sobre las amenazas constantes del agresor y que temían un desenlace como este.
El caso vuelve a poner en evidencia el grave riesgo que enfrentan las víctimas de violencia de género, aun cuando intentan reconstruir sus vidas lejos del agresor. La comunidad permanece en vilo a la espera de que el responsable sea capturado.




