La Policía Nacional alertó sobre una nueva forma de extorsión denominada “el amarre”, que afecta a personas que recurren a prácticas esotéricas o a supuestos brujos en busca de soluciones sentimentales.
En conversación con la 1020 AM, el suboficial mayor Jorge Martínez, jefe de Planeación del Departamento Antisecuestro y Antiextorsión de la Policía Nacional, dijo que se trata de una modalidad delictiva en la que las víctimas terminan siendo chantajeadas tras compartir imágenes o datos personales.
Extorsión a través de supuestos trabajos esotéricos
Martínez explicó que el esquema inicia cuando alguien acude a tarotistas o supuestos payés para pedir trabajos de unión o reconciliación amorosa. En ese proceso, los estafadores solicitan fotografías, videos u objetos personales de la víctima y de la persona involucrada, bajo el pretexto de realizar un “trabajo espiritual”.
Posteriormente, esas imágenes se usan como medio de chantaje o amenaza de exposición pública en redes sociales.
“Primero piden dinero por el supuesto trabajo, pero luego exigen más sumas bajo amenaza de publicar las imágenes o revelar la historia personal de las víctimas”, señaló el suboficial. Hasta el momento, se registraron cuatro denuncias formales en Asunción, aunque el número de casos podría ser mayor.
Ocho denuncias recientes y línea directa para reportar casos
El Departamento Antisecuestro cuenta con una línea directa de atención las 24 horas, a través del asterisco 377, donde los ciudadanos pueden denunciar estos hechos de manera confidencial. En los últimos días, se recibieron ocho reportes adicionales vinculados a esta modalidad.
Las investigaciones indican que los extorsionadores operan desde diferentes puntos del país y utilizan redes sociales para captar víctimas. “No se trata de una sola organización ni de una misma casa, sino de personas que actúan de forma independiente, aprovechando la vulnerabilidad emocional de quienes los contactan”, precisó Martínez.
El impacto psicológico en las víctimas
El oficial advirtió que, además del perjuicio económico, la extorsión por el llamado amarre, genera un fuerte impacto emocional y psicológico, ya que muchos afectados sienten vergüenza o miedo de denunciar. En uno de los casos reportados, la víctima llegó a entregar más de 12 millones de guaraníes antes de acudir a la Policía.
“La extorsión puede llevar a situaciones críticas. Hay personas que entran en crisis profundas o incluso piensan en quitarse la vida”, afirmó Martínez, al insistir en la necesidad de denunciar a tiempo.
Garantía de confidencialidad y compromiso institucional
El jefe policial recordó que todas las denuncias recibidas a través del asterisco 377 son tratadas con absoluta reserva, ya que el Departamento Antisecuestro y Antiextorsión está certificado bajo la norma ISO 9001:2015, lo que garantiza confidencialidad durante 20 años sobre cualquier dato registrado.
Martínez destacó que el personal del departamento está “plenamente capacitado” para asistir a los ciudadanos con profesionalismo y discreción. “Instamos a la población a no callar y a denunciar. Nuestros agentes están preparados para proteger la seguridad y tranquilidad de todos los paraguayos”, concluyó.


