Opinión

Repotenciación de Itaipú: la inversión  de mayor rentabilidad estratégica

César Addario Soljancic (*)

| Por César Addario Sojancic

Ese cambio convirtió a la binacional en el activo estratégico más valioso del país y volvió inevitable la necesidad de exprimir al máximo su capacidad física. Hoy cada turbina entrega 700 MW nominales.

Con tecnología disponible en el mercado internacional (rotores de mayor eficiencia, álabes rediseñados, excitatrices y gobernadores digitales) es posible llevarlas a 900-920 MW por unidad sin tocar una sola pared de la represa ni modificar la cota del embalse. El resultado sería ganar 4.000 MW de potencia firme adicional con la misma caída de agua y la misma estructura construida hace medio siglo.

Cuatro mil megavatios representan el equivalente a dos Itaipú de los años 70 o cuatro veces la potencia actual de Yacyretá. El costo total de la repotenciación ronda los 3.800 millones de dólares (190 millones por turbina, incluyendo generadores, transformadores y sistemas auxiliares).

Lo decisivo es que ese monto no sale del presupuesto nacional paraguayo ni del brasileño: se financia con deuda que paga la propia Itaipú con las tarifas que cobre entre el 2026 y el 2050. En otras palabras, los consumidores de energía de ambos países abonan la mejora exactamente igual a como ya pagaron la construcción original.

La ecuación económica es abrumadora. Con 4.000 MW extra a un costo nivelado estimado de 11-12 dólares por MWh (incluyendo amortización completa, operación y mantenimiento), Paraguay dispondría de la energía firme más barata del mundo durante las próximas cinco décadas. Hoy vendemos el excedente en Brasil a un promedio de 45-50 dólares por MWh.

Con la repotenciación ese excedente se triplica y el ingreso neto adicional para el país superaría los 1.200 millones de dólares anuales a partir del 2034. Si las licitaciones arrancan en el 2026 y se ejecutan en paralelo cuatro turbinas por año, en el 2033 la última unidad entra en servicio y la central alcanza 18.000 MW de potencia instalada.

Al mismo tiempo, la modernización extiende la vida útil técnica por lo menos 50 años más, llevándola sin problemas más allá del 2070 sin necesidad de construir nuevas represas en territorio paraguayo.

Esa potencia adicional permitiría alimentar directamente industrias electrointensivas (hidrógeno verde, centros de datos, aluminio, fertilizantes ureicos) que hoy no se instalan porque no encuentran garantía de suministro barato a 30 años vista, posicionar a Paraguay como proveedor principal de energía firme de Brasil en períodos de sequía amazónica cobrando primas de disponibilidad que actualmente perciben otros países, y eliminar por completo el riesgo de déficit interno incluso con tasas de crecimiento del PIB del 6-7% sostenido.

Quienes sostienen que “no hace falta” porque “ya sobra energía” olvidan que hoy ese excedente se vende a precio de liquidación porque Brasil lo toma o lo deja según su conveniencia, y que en apenas 15 años el consumo eléctrico brasileño habrá crecido tanto que probablemente absorba toda nuestra producción a valores mucho más altos.

Repotenciar es simplemente adelantarse a ese escenario y capturar la renta antes de que se la perciba otro actor. Ninguna obra en el mundo ofrece una relación beneficio-costo semejante. Por cada dólar invertido, el retorno neto presente supera los 8 dólares en 25 años según los estudios oficiales de la Dirección Técnica de Itaipú y del Parque Tecnológico.

Se trata, literalmente, de la inversión más rentable que Paraguay puede realizar en lo que resta del siglo. Cada año de postergación significa doce meses más regalando 4.000 MW de capacidad que ya podríamos estar monetizando.

Cuando Brasil comprenda que necesita desesperadamente esa energía firme (y lo comprenderá), la negociación será desde otra posición.

Repotenciar Itaipú no es un lujo ni un capricho técnico. Es la manera más rápida, más limpia y económica de triplicar el valor del principal activo del país sin colocar un metro cúbico adicional de hormigón. El dinero está disponible, la tecnología existe, el mercado espera. Solo falta decidir que, por una vez, vamos a cobrar lo que realmente valemos.

* César Addario Soljancic: Economista del año 2025. Analista de La Tribuna y asesor económico del presidente de El Salvador Nayib Bukele.

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