La mención viene a cuento de la reciente muestra agroganadera, industrial y de servicios que culminó ayer, sábado, en la ciudad de Hohenau. La denominada “Agrodinámica”, organizada por la cooperativa Colonias Unidas.
En un espacio de 40 hectáreas se puede apreciar el gran potencial productivo del departamento de Itapúa, y todo lo que se puede lograr cuando se trabaja con inteligencia, planificación, transparencia y objetivos claros.
Lo que hace 70 años nació como una iniciativa de un puñado de agricultores pobres que se agruparon para vender sus productos (grasa de cerdo, huevos, queso) en condiciones más ventajosas, se transformó en un emporio económico que motoriza la economía del departamento y del país entero.
El resultado no es fruto de la casualidad. Es consecuencia del esfuerzo mancomunado, la perseverancia, la inteligencia para aprehender e incorporar nuevos conocimientos, y fundamentalmente, el compromiso inquebrantable y honesto con los objetivos para los cuales fue creada la organización: mejorar las condiciones de vida de sus asociados.
Ese “otro país” de los discursos no necesariamente debe ser una utopía para el Paraguay. Tenemos los recursos para lograrlo. El espíritu del cooperativismo señala el camino.
Superar nuestra actual condición de país de inequidades, del atraso, de la pobreza extendida, de la exclusión social y económica, puede ser un objetivo alcanzable. El ejemplo de marras lo demuestra.
Pero necesitamos superar algunos vicios instalados en la “matrix” de nuestro modelo de hacer política: corrupción, clientelismo, impunidad, abuso de poder, apropiación de recursos, exclusión.
Necesitamos liderazgos genuinos, honestos, comprometidos con el bien común. Más allá de los edulcorados y populistas discursos de ocasión.


