Esa pequeña idea llamada “cibernética”

Miguel Ángel Gaspar

| Por La Tribuna
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Pues bien, en 1948, Norbert Wiener, matemático del MIT, desarrolla una “pequeña idea” que llamaría cibernética, durante la Segunda Guerra Mundial, mientras diseñaba sistemas antiaéreos que debían predecir (guarden estas palabras) el movimiento de aviones enemigos.

Fascinado por cómo los sistemas biológicos y las máquinas podían autorregularse mediante retroalimentación, tuvo una visión suprema: los mismos principios gobernaban tanto cerebros como computadoras. En 1948 publicó "Cibernética", acuñando el término del griego kubernetes (timonel, o quien lleva el mando). Su “pequeña idea” revolucionaria unificó Matemática, Ingeniería, Biología y Neurociencia, previendo la era de la información. Irónico detalle: este genio que conectó humanos y máquinas era legendariamente distraído, caminando por los pasillos del MIT completamente absorto en sus pensamientos.

Wiener se dio cuenta, con el desarrollo de su Cibernética, que esta ciencia demandaría datos, muchos datos, mientras mejor calidad de entendimiento y control sobre las formas de comunicación entre los sistemas vivos quisiera, más y “mejores” datos precisaría. Desde ese entonces hasta nuestros días, ciencias conexas como la Inteligencia Artificial, el Marketing, la Ingeniería, la Psicología, todas sobre el desarrollo de Internet, han puesto sus ojos en los datos, en nuestros datos. De hecho, y eso queda para otro encuentro, las “cookies” que hemos vivido aceptando en Internet, son responsables directas de la primera ola de recolección invasiva de datos y con ella el cambio en el paradigma del Marketing tradicional.

Este siglo XXI nos encuentra con dispositivos inteligentes, “Smart-cualquier cosa”, que no es sino la forma de decir que ese dispositivo está conectado a Internet y con otros dispositivos, haciendo realidad el sueño de Wiener, recolectando información en tiempo real para materializar el control sobre los sistemas de comunicación entre las personas, replicando esas relaciones en máquinas físicas o digitales que sirvan al ser humano.

Quiero ser claro, hoy nuestros dispositivos, recolectan, almacenan e intercambian información comportamental de nosotros, por eso es importante que prestemos atención sobre dónde vamos a compartir nuestros datos y a cambio de qué.

Por cierto, Norbert Wiener dedicó los últimos años de su vida a disertar contra lo que había creado.

Miguel Angel Gaspar
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