El David paraguayo superó a dos Goliat brasileños

El presidente del Odesur y el Comité Olímpico Paraguayo, Camilo Pérez López Moreira, graficó lo que cuesta apoyar con el voto a un David frente a un …

| Por Pedro García Garozzo
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El presidente del Odesur y el Comité Olímpico Paraguayo, Camilo Pérez López Moreira, graficó lo que cuesta apoyar con el voto a un David frente a un Goliat al agradecer el respaldo que recibió Asunción para concretar un histórico triunfo de la diplomacia deportiva paraguaya derribando no a uno sino a dos gigantes candidatos unidos, como Río y Niteroi, para albergar la sede de los Juegos Panamericanos 2031.

Esta victoria en una votación tan pareja fue producto de la suma de varios elementos claves, de los cuales, quizá el fundamental es, el  trabajo armonioso y mancomunado el COP y la Secretaría de Deportes.

La frase acuñada, por el presidente del COP, desde que asumió el cargo: “Paraguay puede” se hizo una vez más realidad, fruto de esta mancomunión de esfuerzos e ideales.

La experiencia de la pérdida de la anterior designación ante Lima para 2027 dejó enseñanzas que fueron muy bien manejadas para hacer oportunas previsiones que estuvieron muy bien contempladas en la presentación paraguaya, como el caso de seguridad, navegación aérea y salud, que reforzó y enfatizó en su exposición el jefe de Estado, Santiago Peña.

Nos vino a la mente, a propósito del renovado duelo de David y Goliat, el caso de Estambul, la más perseverante de las ciudades candidatas a albergar los Juegos Olímpicos, que cuando más cerca estuvo de llegar a la meta, perseguida en cinco oportunidades consecutivas, fue cuando tras derrotar a Madrid en la vuelta prefinal, perdió la elección ante Tokio, para los juegos que se realizaron por la pandemia en 2021.

Paraguay sufrió un revés más que honorable cuando  perdió ante Lima. Pero aun teniendo como antagonista al más complicado de los rivales, por todo lo que ya se sabe y se dijo que representa Brasil, este logro adquiere una dimensión superlativa y se debe considerar el mayor de toda la historia de la dirigencia olímpica nacional y ante los másters en diplomacia y lobby, como nuestros vecinos de Itamaratí.

Asu 2031 es realidad porque no se achicó ante un par de gigantes, unidos y fortalecidos por un puente físico sobre el mar, con infraestructura y poderío económico infinitamente superior que lejos le daban favoritismo para inclinar la balanza de la elección.

Pero se trabajó con inteligencia y perseverancia, cuidando de fortalecer las falencias detectadas en la anterior campaña y que no nos permitieron ganar esta nominación en 2027.

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