Opinión

Transporte público: un cuello de botella para Encarnación

Juan Augusto Roa (Encarnación).

| Por La Tribuna-
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Huelga hablar de la importancia de un servicio de transporte urbano eficiente, seguro, confiable y predecible. Del papel que juega en la movilidad ciudadana, y de cuánto le cuesta al ciudadano de a pie llegar a horario a su lugar de trabajo, a las escuelas, colegios, universidades, centros de salud.

Cualquier ciudad del mundo que se precie de moderna y progresista -tal como presumimos aquí- cuenta con transporte urbano que permita a sus habitantes desplazarse cómodamente y con seguridad.

En ese aspecto, nuestra pujante ciudad apenas llega al rango de aldea. Una aldea donde los domingos y días feriados no hay transporte urbano. Una aldea donde pasadas las 22:00 ya nadie puede volver a casa si no es a pie, o en taxi.

Una aldea donde el vecino de las “afueras” está marginado del acceso a actividades sociales y culturales que lo pueden enriquecer y desarrollar su sentido de pertenencia con la comunidad participando de actividades ciudadanas.

Sin dudas el problema del transporte urbano es complejo. Intervienen varios elementos, desde lo económico, hasta lo político.

En lo económico, la ecuación por resolver es inversión versus rentabilidad. Datos aportados por un representante del sector indican que la demanda del servicio oscila entre los 5.000 y 5.500 usuarios por día. Multiplicados por los G. 5.000 del costo del pasaje, la sumatoria es de unos G. 27 millones. Con este dinero es complicado mantener una flota importante de vehículos, afirma.

Hoy día, en Encarnación operan dos empresas de transporte urbano: Misión Paraguay y Transporte Guaraní, ambos con un mayoritario paquete accionario de una empresa argentina. Ambas líneas mantienen en circulación alrededor de 13 a 20 unidades.

Las quejas habituales de los usuarios es que hay pocos colectivos, y que las esperas son largas. Bien se puede estar “plantado” durante una o más horas en una parada. De noche, con la inseguridad, el panorama es más crítico.

Es justo reconocer que desde el municipio se hicieron esfuerzos por dar una solución a la problemática. Los sucesivos llamados a licitación, sin embargo, resultaron inútiles.

El último proyecto, con visto bueno del sector empresarial, proponía un sistema de transporte integrado para el área metropolitana. La propuesta también resultó en un estrepitoso fracaso, tras el retiro de los municipios de San Juan del Paraná y Cambyretä.

El área metropolitana está integrada por Encarnación, Capitán Miranda, San Juan del Paraná y Cambyreta. Sumados tienen una población de casi 200.000 habitantes, un potencial de usuarios atractivo para los inversores.

Algunos susurros que circulan en los pasillos del poder indican que para determinado sector no era oportuno que el tema sea resuelto ahora, porque es una excelente bandera a ser enarbolada en futuras campañas proselitistas.

Así las cosas, pareciera que la solución pasa porque el Estado subsidie el transporte urbano en Encarnación y su área de influencia. Si en la capital del país los empresarios del transporte reciben más de 44 millones de dólares por año (año 2024), por qué no aquí también.

Existe una notoria discriminación entre el ciudadano del área metropolitana de Asunción, que paga G. 2.300 por el pasaje, mientras aquí se paga G. 5.000.

Esta situación evidencia una inquietante muestra de que para el gobierno nacional existen ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda.

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